lunes 04 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Santurbán... ¡qué complejidad!

No es posible asignarle coordenadas geográficas a un sistema ecológico. No es aceptable otorgar una licencia ambiental para inciertos escenarios geomorfológicos.
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Entró en circulación la revista Encuentros, cuyo primer número está dirigido a mostrar múltiples aspectos negativos de la proyectada extracción minera en Santurbán, los cuales se aprecian en abierta contradicción con las cifras y el alcance que Minesa ha presentado en diversas publicaciones.

La empresa árabe resalta que sus métodos de explotación no afectarán el ecosistema del Páramo, que contempla una inversión directa de US$1.250 millones, la generación de 5.000 empleos y un aporte de US$2.500 millones en impuestos y regalías. Por el contrario, la Revista da cuenta de la grave alteración en la red hídrica, las impredecibles consecuencias por la acción de minerales contaminantes y estima que las ventas de 9 millones de onzas de oro dejarán un menguado ingreso, al liquidar las regalías con la exigua tarifa del 4%.

La dificultad para aproximarse a la realidad es insuperable por cuanto, de manera inexplicable y a diferencia de las exploraciones petroleras, en este proceso minero no son de acceso público los reportes de hallazgos y muestras estratigráficas de las perforaciones que, durante varios años, ha efectuado la multinacional.

En caso de ejecutarse el proyecto, el resultado económico continuará siendo objeto de controversia porque el aprovechamiento de los metales lo realizarán fuera del país. Desde el punto de vista ecológico, es difícil imaginar que la extracción de 68 millones de toneladas de roca y la ubicación superficial de sobrantes impropios, en extensión de 60 hectáreas, no constituyan una alteración trascendental.

Estas circunstancias nos llevan a pensar que la legislación y normatividad existentes, bajo las cuales se pretende definir esta explotación, ofrecen lo que podría calificarse como una laguna conceptual. No es razonable aplicar leyes generales en forma independiente y con aisladas consideraciones a diferentes aspectos que exigen comprensión integral de sus implicaciones. No es posible asignarle coordenadas geográficas a un sistema ecológico. No es aceptable otorgar una licencia ambiental para inciertos escenarios geomorfológicos. Sería irresponsable dar vía libre a este proyecto sin que el Gobierno Nacional y, principalmente, las comunidades que se verán afectadas por el mismo dispongan de información y procedimientos idóneos para su evaluación.

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