lunes 09 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Sí... ¡pero no!

Tratar de obtener provecho electoral del forzado éxodo resulta completamente inadecuado y peligroso. Sabido es que grandes tragedias de la humanidad han sido cau-sadas por dis-cursos nacio-nalistas.
Escuchar este artículo

Tal parece ser el artificio al que juega la diputada y candidata a la Gobernación Ángela Hernández. El miedo y la preocupación que ha generado el mensaje consignado en vallas publicitarias, instaladas en diferentes sitios del área metropolitana, la llevaron a dar explicaciones y manifestaciones en diferentes medios de comunicación, para desvirtuar el alcance xenófobo que muchos percibieron en esta propuesta de su campaña política.

La solidaridad que se le ha ofrecido a los hermanos expatriados en nuestra tierra, motivada, en parte, por la hospitalidad natural de los santandereanos, y, también, en correspondencia por la acogida brindada en épocas anteriores a los flujos de colombianos que encontraron albergue en el vecino país, puede verse disminuida por la ya prolongada fila de refugiados que transita o se establece aquí, en busca de algún futuro. Es posible que en determinados sectores se advierta cansancio e incluso molestia. Capitalizar esa inconformidad podría ser el velado objetivo de la aspirante.

Tratar de obtener provecho electoral del forzado éxodo resulta completamente inadecuado y peligroso. Sabido es que grandes tragedias de la humanidad han sido causadas por discursos nacionalistas o acciones desatadas contra otras razas o tribus. Por lo demás, se trata de un desplazamiento que Colombia no puede detener ni absorber, y que es indispensable conseguir una efectiva cooperación internacional.

Convendría entonces que Ángela revisara el contenido polémico de su consigna promocional y lo cambiara por un mensaje que estuviera acorde con sus propósitos, según lo expresado en el programa periodístico La Noche: amor y solidaridad para con los venezolanos desarraigados; dignidad, para los que quieran quedarse.

Pretender exigirle al Gobierno Nacional un efectivo control migratorio para impedir la entrada a quienes se propongan delinquir, o hacer daño en nuestro país, no pasa de ser una utopía que ni siquiera naciones más poderosas y con mayor desarrollo como las europeas o los Estados Unidos han podido establecer. Adoptar visados en la frontera solo incrementará el desplazamiento ilegal y la proliferación de “empresas” de trata de personas. Las soluciones y las instancias para dirimir este asunto rebasan el orden departamental.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad