lunes 05 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Sigue el suspenso

El Ministerio de la Equidad y la Igualdad, modelado autónomamente por el presidente, podrá ser mucho o podrá diluirse si su accionar se reduce a la simple ‘articulación y trabajo en sinergia entre las diferentes entidades y organismos de la administración pública’.

La orientación del gasto fiscal del Gobierno Petro solo se establecerá en la adición presupuestal con la que espera distribuir los recursos provenientes de la reforma tributaria, y que tramitará en los primeros meses de 2023.

De manera complementaria, es de esperar que la aplicación de su política social se concrete desde el Ministerio de la Igualdad y la Equidad, cuya creación cursa en el Legislativo y será aprobada antes de terminar este año.

Sin embargo, la lectura del proyecto de Ley (PL) 222, radicado en el Senado de la República, no aporta mayores luces sobre el real alcance del naciente ministerio.

Se trata de un texto ambiguo, que abunda en la consideración de las aberrantes cifras de desigualdad e inequidad que mantiene nuestra sociedad, las cuales, sin duda alguna, se deben atacar.

En el aspecto normativo, además del ministerio, se da vida al Sistema Nacional del Cuidado, que busca remunerar el trabajo en el hogar, y al Sector Administrativo de Igualdad y Equidad, al que se adscribirán o vincularán dependencias que no se precisan. La definición de su estructura y funcionamiento correrá por cuenta del presidente de la República, quien, para el efecto, dispondrá de facultades extraordinarias por un término de seis meses.

Ha dicho el ministro del Interior, promotor de la iniciativa y hábil componedor, que esta cartera asumirá funciones que hoy atienden 11 ministerios, 14 entidades, 102 dependencias, 121 mecanismos y 123 programas.

Una dispersión que, evidentemente, está conllevando ineficiencias y malversaciones urgentes de corregir. Es inaceptable continuar despilfarrando el 38% de los recursos destinados a Familias en Acción, el 42% del Régimen Subsidiado de Salud, el 42% de Jóvenes en Acción o el 81% de los subsidios de servicios públicos, según estimativos de Fedesarrollo, beneficiando personas que no pueden calificarse como merecedoras de estas subvenciones.

El ministerio, modelado autónomamente por el presidente, podrá ser mucho o podrá diluirse si su accionar se reduce a la simple ‘articulación y trabajo en sinergia entre las diferentes entidades y organismos de la administración pública’, según se consigna en la justificación del referido PL.

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