lunes 15 de junio de 2020 - 12:00 AM

Un siglo en ‘modo pausa’

La recesión en la que estamos inmersos conducirá a un reposicionamiento de fuerzas y potencialidades; y quienes marquen el rumbo de su superación ejercerán el liderazgo del siglo XXI
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Con la irrupción de la epidemia por COVID-19 se ha puesto en evidencia una notable crisis de liderazgo a nivel mundial. El hecho de que en un universo globalizado no se hayan emprendido acciones conjuntas para enfrentarla en los aspectos neurálgicos del suministro de reactivos y de elementos para la atención médica; ni se concertara una pauta de tratamiento, son reflejo de la falta de solidaridad que nos rige. Una institución como la Organización Mundial de la Salud, que debiera concitar todo el respeto y consideración, no solo ha visto marchitadas sus ejecutorias, sino que está avocada a su desaparición.

Desde los albores de esta centuria se avivaron movimientos ciudadanos para expresar su desencanto, crítica e inconformidad con caducas formas de gobierno; las manifestaciones que dieron al traste con viejos regímenes en el mundo árabe, tuvieron su propia versión en Europa, Asia y América Latina. Ahora se puede advertir la razón que les asiste a los indignados pues, además de las fallas inherentes a la emergencia sanitaria, salieron a flote profundas desigualdades y disparidades que se han acumulado a través del tiempo.

Es relevante la pérdida de presencia de los Estados Unidos que, para bien y para mal, ha pasado de ser referente en todas las circunstancias a ser un país más que se encierra para buscar su mejor provecho. La disfuncionalidad de la Unión Europea, la consolidación de las poderosas economías China e India y de estrategas políticos como Putin, dan cuenta de la dificultad para pronosticar preponderancias a futuro.

El exceso de información y escaso conocimiento que han significado las redes sociales, los peligros que encarna el cambio climático y el gran desarrollo e importancia que ha adquirido la inteligencia artificial, junto con los problemas de corrupción y drogadicción, son factores que hacen impredecible el rumbo que tomará el planeta. La recesión en la que estamos inmersos conducirá a un reposicionamiento de fuerzas y potencialidades; y quienes marquen el rumbo de su superación ejercerán el liderazgo del siglo XXI, cuya carrera iniciará el día en que se ponga fin a esta pandemia.

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