lunes 16 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Vidas paralelas

Dos figuras alrededor de las cuales se desarrollan acontecimientos complejos que estos ensayistas se empeñan en esclarecer, para determinar su real influencia y protagonismo
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En los últimos dos meses se han publicado interesantes biografías de dos hombres públicos con talantes totalmente contrarios. Llegaron a la edad de 76 años, fallecieron con una diferencia de dos, y disputaron las elecciones del 25 de mayo de 1986 en las cuales Virgilio Barco alcanzó la presidencia holgadamente sobre su contendor Álvaro Gómez.

Los autores revelan motivaciones diversas para asumir sus respectivas tareas. Malcom Deas justifica la edición del libro Barco. Vida y sucesos de un presidente crucial, y del violento mundo que enfrentó para contribuir a solventar la escasez y gran debilidad de la historiografía colombiana en las últimas décadas. Considera que a los historiadores no se les ocurre estudiar a fondo la vida de alguien que puede ubicarse como un político normal, y prefieren ocuparse de caudillos muy carismáticos. Barco, más allá de su carácter fuerte y singular, fue un hombre innegablemente importante en la vida nacional y le tocó confrontar en su cuatrienio una de las etapas más duras y peligrosas del país.

Por su parte, Juan Esteban Constaín recuerda que a sus siete años, en la campaña presidencial referida, agitaba banderines rojos con la leyenda “Barco. Unidos por el cambio”, pero que progresivamente fue creciendo su admiración por Gómez Hurtado, a quien no duda en calificar como el más grande estadista del siglo XX. En su relato Álvaro, su vida y su siglo hace énfasis en que muchas de las acusaciones que se le han hecho a Gómez y a su padre son “el resultado de una tradición historiográfica y narrativa llena de prejuicios y falacias en la que él y su familia encarnaban de manera recurrente y sistemática, casi por derecho propio, el lugar de la maldad, del sectarismo, de la violencia, de lo peor en la historia de Colombia”.

Dos figuras alrededor de las cuales se desarrollan acontecimientos complejos que estos ensayistas se empeñan en esclarecer, para determinar su real influencia y protagonismo, y, tal vez, para intentar dar respuesta a la inquietud que le formuló Barco a Deas: “¿cuál va a ser el veredicto de la historia?”.

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