lunes 22 de febrero de 2021 - 12:00 AM

¿Y el Idesan qué?

No se compadece que los dineros permanezcan ociosos en las entidades bancarias, cuando debieran contribuir a la activación de la economía regional terminando las construcciones malogradas.
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Con la visita que el director de la ANI realizó en días pasados al Departamento, quedó claro que la inversión nacional en el área de la infraestructura en Santander seguirá siendo muy precaria, pese a los anuncios distractores a los que se acuden. Tan solo avanza la Troncal del Cacao, mientras que la vía Bucaramanga-Pamplona presenta tropiezos, el sector 2 de la Ruta del Sol continúa paralizado, y los proyectos de navegabilidad del río Magdalena y del ferrocarril Dorada-Chiriguaná son de muy difícil concreción.

Pero si en el orden nacional llueve a nivel local no escampa. El Idesan asumió, en representación del Departamento, la fracasada concesión vial de la Zona Metropolitana de Bucaramanga (ZMB), según convenio celebrado en 2018. A la fecha, únicamente ha emprendido la repavimentación de la vía al aeropuerto, que se tenía previsto terminar en nueve meses; plazo que se cumplió en diciembre 31 de 2019, luego se prorrogó hasta diciembre 31 de 2020 y, al parecer, se extenderá hasta octubre de 2021 con una adición substancial, también, en el costo estimado.

Aún más desconcertante resultan la construcción de la doble calzada La Virgen-La Cemento y la recuperación de la vía Café Madrid-Palenque; tramos que no se contratan, a pesar de contar con diseños completos, porque el Director del Idesan se empeña en hacer dudosas modificaciones a las condiciones de la licitación, aunque en el convenio se estableció que se tienen que adoptar los pliegos tipo Invías; en cambio, sí es diligente en la vinculación de cuotas burocráticas, menguando los recursos destinados a inversión.

Las obras de la ZMB se financian con el recaudo de los peajes de Rionegro y Lebrija, que producen cerca de $114 millones diarios. Hoy, el Idesan mantiene en caja $70 mil millones y dispone de un crédito aprobado por $100 mil millones.

No se compadece que los dineros permanezcan ociosos en las entidades bancarias, cuando debieran contribuir a la activación de la economía regional terminando las construcciones malogradas.

Esta incapacidad ejecutiva del ente departamental es tan irritante como la caracterizada indolencia nacional frente al estado de nuestras vías de comunicación.

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