lunes 13 de noviembre de 2023 - 12:05 AM

Alvaro Beltran Pinzón

¡Ya veremos!

Con estas palabras, que reflejan la prudencia que lo caracteriza, el exministro José Antonio Ocampo respondió la pregunta que le formuló la periodista María Jimena Duzán respecto a la posibilidad de asumir una candidatura presidencial en el inmediato futuro, durante el acto de presentación de su libro Entre la academia y el servicio público, realizado el pasado jueves en la capital de la República.

Las memorias del ilustre economista son un repaso de las actividades emprendidas en los últimos sesenta años y, a su vez, constituyen una mirada del acontecer nacional y latinoamericano, habida cuenta de su intervención académica y del protagonismo de sucesos que explican por qué se han registrado avances y por qué no se ha identificado una senda de desarrollo sostenible.

Su pensamiento está contenido en sus trabajos de investigación sobre temas y políticas específicas, estructurados a través del tiempo en Fedesarrollo, en reconocidas universidades nacionales y extranjeras y, en especial, en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que merece todos sus afectos, una de las cinco comisiones regionales de Naciones Unidas, desde la cual pudo irradiar un enfoque social a la proyección de nuestros países.

Su presencia en calidad de consultor, jefe de misión o de cartera en diferentes administraciones obedece a su condición de ser un referente al que se ha acudido en épocas de incertidumbre. Tal es el caso de su nombramiento como ministro de Hacienda del gobierno Samper, con motivo de la crisis por el proceso 8000, y, más recientemente, en el gobierno Petro, donde representó la Coalición Nacional que desapareció con su salida.

Es un profesional poseedor de amplio espíritu progresista y conciliador, cuya voz es escuchada con respeto. Al sopesar las calidades y cualidades de José Antonio Ocampo se llega a la conclusión de que, ante la complejidad de la problemática nacional, es una de las pocas personas que brinda confianza. El país no podría quedar en mejores manos. Sin embargo, incierto será el recorrido, tomando en consideración que no posee los requisitos de manzanillo y populista que tanto convocan a nuestros compatriotas en las justas electorales.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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