jueves 30 de julio de 2020 - 12:00 AM

Agua, petróleo y oro

La enseñanza es que no necesariamente es agua y no oro, o agua y no petróleo sino por el contrario agua, petróleo y oro es posible y beneficioso.
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Columna de
Alvaro Ordoñez

El foro liderado por Vanguardia el pasado martes y que continúa la próxima semana presentó importantes planteamientos para la reactivación de la economía del departamento, el aporte serio, mesurado, informado e inteligente de los panelistas muestra una optimista esperanza para la recuperación económica del departamento.

Me llamó la atención el segmento de minería y subsuelo, panelistas de muy alto nivel por primera vez aclarando tanta información aparentemente parcializada, para personas como yo, absolutos ignorantes de la materia, nos permite empezar a formarnos un criterio y a exigir, como manifestó el Dr Mantilla, director del ICP, la necesidad de que las decisiones se tomen con base en métodos científicos. Con objetividad y rigurosidad en la aplicación de las normas ambientales y el ejemplo de desarrollos similares de minería y explotación petrolera mediante método de fraccionamiento realizados en países desarrollados. Llama la atención la contundencia en el concepto del geólogo respecto a la no afectación de las aguas en el proyecto minero de Soto norte, una seguridad aparentemente respaldada, me imagino, en estudios profesionales.

Lo cierto es que el debate lejos de populismos políticos, pasiones y aparentemente intereses personales, coloca la discusión de estos desarrollos en el nivel técnico en que se deben dar y abre la posibilidad de estudiar a fondo lo que bien manejado con inclusión social, responsabilidad ambiental y seguimiento al centímetro, podría ser un impulso de proporciones económicas gigantescas para el momento social del departamento y con la posibilidad si gestionamos la industrialización y tecnificación de la cadena de bienes y servicios que esta requiere, de generar desarrollos perdurables en el tiempo.

Es claro que oportunidades hay muchas, además de la tradición petrolera y minera de nuestra región, el sector agroindustrial nos muestra en el mediano plazo y siempre y cuando tenga tras él una verdadera política de estado hacia el campo otras interesantes salidas. Las obras de infraestructura del departamento y el área metropolitana son quizás la más inmediata respuesta a la situación de empleo.

La enseñanza es que no necesariamente es agua y no oro, o agua y no petróleo sino por el contrario agua, petróleo y oro es posible y beneficioso.

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