jueves 11 de junio de 2020 - 12:00 AM

Capitalismo consciente

El clamor y la protesta social reclaman de los inversionistas filosofías de negocios más justas, donde además de riqueza financiera se genere desarrollo social, ambiental, cultural y espiritual.
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Columna de
Alvaro Ordoñez

El profesor Raj Sisodia visitó en días pasados el país invitado por un importante conglomerado económico, exponiendo los principios del capitalismo consciente, que en esencia es el capitalismo ideal. No puede dejar de ser una verdadera tendencia en el mundo porque es la filosofía integral para encontrar el principio fundamental de los negocios, el gana, gana, gana, el cliente, el inversionista, el trabajador y el mundo.

El clamor y la protesta social reclaman de los inversionistas filosofías de negocios más justas, donde además de riqueza financiera se genere desarrollo social, ambiental, cultural y espiritual. Uno diría que ese capitalismo consciente es el capitalismo ingenuo con el que llegamos todos en los años mozos al mundo de los negocios, es el pensamiento natural que premia el trabajo y el esfuerzo personal, que entiende que el riesgo tiene un costo que debe reconocer al inversionista, pero que reconoce que no se puede violar a la naturaleza sin resarcirla y que la empresa cumple una función social en el medio en que desarrolla sus actividades.

El capitalismo consciente no creo que sea hoy un gran descubrimiento, yo creo que debe ser un acto de contrición de quienes en busca del anti modelo del capitalismo salvaje, van arrasando sin consideración a sus competidores, explotando a sus trabajadores, engañando a sus clientes, explotando sin reservas el planeta, evadiendo impuestos, comprando conciencias con el único objetivo de atesorar más y más riqueza física en la mayoría de los casos en medio de la más angustiosa pobreza moral.

La invitación que hoy desde múltiples escenarios nos reclaman es a ser coherentes, a medir con la misma vara nuestros actos y los de los demás, a trabajar en equipo repudiando de manera absoluta los anti valores, rechazando los enriquecimientos inmorales, reconociendo el valor del conocimiento, del esfuerzo, el compromiso y la seriedad. El mundo pide a gritos oportunidades no demagogia, espera impaciente la muerte de la corrupción.

La pandemia genera la oportunidad de repensar, no todo lo que se ha hecho es malo, en el fondo muchas empresas promueven y viven realmente el capitalismo consciente y otros tendrán que reordenar sus ideas en pro de sobrevivir.

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