jueves 12 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Desconfianza

La esperanza de nuevos y sinceros liderazgos es lo que no puede desaparecer, se busca alguien que diga lo que siente y actúe en concordancia.
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Columna de
Alvaro Ordoñez

El país y la sociedad en general se lleno de desconfianza, no creemos en nada ni en nadie y eso es muy malo para una comunidad. Eso dicen las encuestas, menos del 30% cree en el gobierno, pero tampoco creemos en los medios y ya menos del 50% de la población cree en su religión, ni qué decir del Congreso, de los políticos o de los gremios, no confiamos ni siquiera en nuestros vecinos. Nos llenamos de desconfianza y eso nos convierte en presa fácil de quienes manipulan la información irresponsablemente a través de las redes sociales.

Pues bien, al estudiar cuál es la causa de esa desconfianza en una sociedad que se dice cada vez es más informada y educada, aparece una respuesta clara y contundente. Según esas mismas encuestas es la falta de un propósito claro sincero y coherente, uno podría pensar que es cierto, los gobiernos y los políticos dicen perseguir el bienestar general pero sus actos demuestran todo lo contrario, los partidos carecen del más mínimo eje programático, sin orden jerárquico y sin principios no pueden generar ninguna credibilidad, sus líderes se trasladan de tolda y de concepto según el mejor postor, los nuevos líderes terminan ahogados por el sistema o son solo nuevos nombres manipulados por la misma clase oportunista que se tomó el país en cualquiera de los extremos.

Los medios de comunicación deben hacer un esfuerzo grande para recuperar la credibilidad, quizás deberían revaluar su competencia con la desinformación de las redes sociales, dándole la justa importancia a las cortinas de humo que a diario se desarrollan para desestimar la importancia de los hechos, asumiendo la investigación con la profundidad que cada evento requiere, evitando el sensacionalismo que termina dando la impresión de una parcialidad para unos o para otros. El resultado económico seguramente será el premio de la audiencia al real liderazgo que se espera con equilibrio y coherencia.

La esperanza de nuevos y sinceros liderazgos es lo que no puede desaparecer, se busca alguien que diga lo que siente y actúe en concordancia. Alguien que diga lo que se tiene que hacer así no nos guste, pero que ofrezca resultados.

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