jueves 15 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Enfoque en el cliente

Si seguimos usando bienes y servicios
que no nos satisfacen somos nosotros los culpables
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Columna de
Alvaro Ordoñez

Las empresas pregonan a los cuatro vientos que tienen un enfoque en el cliente, ¡que es eso?, ¿cuál sería la ventaja competitiva que esto representa?, ¿es cierto?. En realidad esto no debería ser algo de lo cual debieran sentirse orgullosos y mucho menos pregonarlo como ventaja competitiva, eso debería ser la razón de ser de la empresas, de todas, de las producción, de servicios, incluso de las de economía naranja hoy tan de moda.

Una empresa enfocada en el cliente escucha sus necesidades, es leal y absolutamente clara en su oferta de valor, conoce sus fortalezas, no utiliza artimañas mediáticas para atraer al comprador y garantiza la satisfacción y calidad de sus productos o la devolución de lo pagado. En Colombia aún estamos lejos de esa tan cacareada cualidad, los procesos y el desaforado deseo del enriquecimiento rápido, la falta de regulación efectiva al respecto y la lentitud de los procesos de reclamación extrajudicial y judicial permiten que a diario se atropelle al pobre cliente.

Llama la atención la multiplicidad de quejas sobre servicios en las superintendencias sin que pase nada, y cuando pasa, pues llega una multa que nunca se paga o que es lo suficientemente ridícula sobre el beneficio obtenido por el incumplimiento, convirtiéndose en una burla al inocente cliente, ni que decir de las reclamaciones sobre garantías de productos llenas de letra menuda e incumplimientos pues son tantos los trámites requeridos para lograr un reconocimiento que el usuario se cansa o como diría un amigo el caso se cierra por desaparición de la víctima.

Los clientes tenemos derechos y a pesar de todo hay una verdadera forma de castigar al incumplido, cambiando de marca, no volviendo a comprar los productos de mala calidad, rechazando los servicios quienes nos incumplen en su oferta de servicio y contando nuestra historia en el voz a voz. Si seguimos usando bienes y servicios que no nos satisfacen somos nosotros los culpables.

Los ciudadanos somos los clientes de los políticos, si seguimos eligiendo a quienes nos han engañado por años, a quienes se enriquecen rápidamente y sin explicación a nuestra costa, somos nosotros los culpables.

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