jueves 10 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Esquemas de seguridad

No pretendemos la renuncia a la seguridad, pretendemos el equilibrio en este aspecto, demostrando la austeridad que la realidad exige. De paso se evita contaminación y congestión vehicular.
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Columna de
Alvaro Ordoñez

Al volver a salir con la apertura de las oficinas y la reactivación de la actividad económica, me encontré con un hecho que me puso a pensar, pasaron junto a mi carro tres o cuatro de los más importantes líderes empresariales de la ciudad, todos ellos en sus vehículos blindados con esquemas de seguridad estudiados y sobrios que respetan a los ciudadanos y protegen debidamente a los personajes. De un momento a otro aparece por el carril exclusivo de metrolínea un dispositivo que consta de cuatro vehículos blindados, un motorizado de la dirección de tránsito y dos más de seguridad, adelantan y luego entran en la vía normal de la autopista, en este se transporta el gobernador de Santander, más tarde podría uno encontrar el del alcalde que es muy similar.

Llega entonces a mi mente lo peligroso que debe ser el cargo de gobernador o alcalde, realmente uno no valora la exposición que estos ilustres ciudadanos están dispuestos a tener por servir al pueblo. Pero me pregunto, ¿cuánto nos cuestan estos tremendos esquemas de seguridad?, ¿es justo que nosotros los ciudadanos respetemos las normas y nuestros gobernantes tengan prerrogativas en su deambular? ¿No bastaría con un sobrio y bien equipado esquema como el que usan los empresarios?

Vemos que en países desarrollados los gobernantes llegan a trabajar en transporte público como todos los ciudadanos, entendemos que las caracteristicas de nuestro país requieren de la seguridad especial, pero realmente parecen exagerados. Los dineros invertidos en costosos vehículos, las nóminas del personal, los sistemas de comunicaciones y el armamento que el país podría ahorrar e invertirlos en seguridad ciudadana, inteligencia policial, tecnificación y agilidad de la justicia, sin lugar a dudas lograrían una mejor protección de gobernantes y gobernados y seguramente una mejora importante en cultura ciudadana donde el ejemplo en cumplimiento de las normas, la equidad en los derechos y la verdadera vocación de servicio dignifican al gobernante.

No pretendemos la renuncia a la seguridad, pretendemos el equilibrio en este aspecto, demostrando la austeridad que la realidad exige. De paso se evita contaminación y congestión vehicular.

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