jueves 18 de junio de 2020 - 12:00 AM

Justicia

Cuando inició la pandemia un alto porcentaje de los procesos judiciales se suspendieron, increíble que sea imposible estudiar miles de casos de manera virtual, un país con el atraso y la lentitud pasmosa de los juzgados, no puede seguir soportando vivir sin justicia
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Columna de
Alvaro Ordoñez

El sueño de todos los seres humanos pasa por un mundo justo, la esperanza de miles de sociedades está en un ejercicio equilibrado de su justicia y el desarrollo de los países se mide en términos de eficiencia y eficacia de los sistemas judiciales. En Colombia en cambio existen tantas leyes y se aplican tan pocas que hasta la misma autoridad policial se queja de la inoperancia judicial y podría decirse que de su irregular funcionamiento se derivan buena parte de los males de nuestra sociedad.

Cuando inició la pandemia un alto porcentaje de los procesos judiciales se suspendieron, increíble que sea imposible estudiar miles de casos de manera virtual, un país con el atraso y la lentitud pasmosa de los juzgados, no puede seguir soportando vivir sin justicia, los derechos violentados no saben de pandemias y los abusos de obligaciones y derechos menos, adicionalmente el costo del poder judicial sin trabajar para el país es altísimo, ni qué decir del daño económico sufrido por los abogados y sus empleados. La judicatura tiene la palabra sobre el atraso tecnológico. Mientras todo el país trata de agilizar los procesos para reiniciar actividades, el sector informa que reabrirá parcialmente el primero de julio, no hay mucha prisa.

Por otra parte está la justicia publicitada, para darle un nombre, ejercida por los grandes jerarcas de las instituciones del país, parecen circos malos anunciando sus últimas funciones, hablando de las investigaciones profundas que nunca llegan a ninguna parte, el fiscal, el procurador, el contralor, etc etc. Mucha prensa, mucha publicidad en redes sociales, anuncios y poca efectividad, son los cómplices necesarios de la corrupción y de todos los males de nuestra sociedad. Claro, no es posible reformarla porque así sirve al propósito de quienes se roban el erario público, la comida de los niños de Colombia y el trabajo de quienes pagamos impuestos.

Un representante de la región anunció con bombos y platillos que presentará un proyecto de ley para disminuir y modificar el parlamento, ojalá prospere, desde Santander debería nacer una gran cruzada de las fuerzas vivas del país para reformar la justicia, ese es el principio del fin de todos los males.

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