jueves 01 de octubre de 2020 - 12:00 AM

La generación de los derechos

Llama hoy la atención cómo se generó en las gentes una gran cantidad de derechos sin mediar ninguna condición u obligación, sin límites, derechos que la sociedad y el gobierno deben garantizar sin saber por qué...
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Columna de
Alvaro Ordoñez

Me criaron en una familia donde los derechos nacían del deber cumplido y donde quien no cumplía su deber perdía la gran mayoría de sus derechos, adicionalmente los derechos de uno tenían como límite los de los demás y la organización general es decir la autoridad.

En ese ámbito se inculcaron los valores, la disciplina, el respeto y la obediencia, sin lugar a dudas allí se gestaba la verdadera meritocracia en un mundo en el que solo el esfuerzo, la constancia y dedicación traducidos en resultados, producían el derecho a disfrutar de las recompensas y estímulos. En ese hogar nada era regalado, las normas aún cuando en muchas ocasiones parecieran exageradas o injustas eran claras e iguales para unos y otros así cada quien las viera de diferente manera.

Llama hoy la atención cómo se generó en las gentes una gran cantidad de derechos sin mediar ninguna condición u obligación, sin límites, derechos que la sociedad y el gobierno deben garantizar sin saber por qué, derechos que esperamos se nos respeten cuando nosotros mismos no respetamos esos mismos derechos de nuestros vecinos, cuando en desarrollo de los nuestros atropellamos sin el más mínimo recato el de los demás.

No creo que sea posible ni la paz ni el progreso económico y social, ni el desarrollo cultural, ni el deportivo, menos aún el cuidado del medio ambiente, de los niños y los adultos mayores, no creo que se desarrolle la ciencia, la educación, la llamada movilidad social, la amistad y la alegria, no creo que pueda existir en resumen una sociedad en donde los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos no sean una consecuencia de sus actos enmarcados en el cumplimiento estricto de sus obligaciones y en el más absoluto respeto por los derechos de sus conciudadanos, por la autoridad y la ley.

Llamado a reflexionar entonces si realmente existen tantos derechos o si simplemente cada uno de nosotros está dejando de desarrollar sus deberes y esa es la razón por la que pretendemos igualdad en el resultado sin igualdad en la acción, nada regalado tiene ningún valor diferente a la gratitud.

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