jueves 12 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Mercados digitales

es deber prioritario de los gobernantes y legisladores estudiar estos fenómenos y regularlos para lograr el control y la protección verdadera de los usuarios
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Columna de
Alvaro Ordoñez

El mundo empresarial crea tendencias que avanzan increíblemente rápido mientras la realidad del normal de los mortales va a otra velocidad. Allí nacen grandes y admirables desarrrollos y múltiples oportunidades, pero también riesgos y manipulaciones que por momentos parecen desequilibrar muchas de las cosas que creemos tener controladas, como la relación laboral entre patrones y trabajadores en donde unos y otros asumen roles diferentes para redefinir el tipo de relación entre ellos y llevarla a un limbo en el cual no hay ni legislación ni control alguno, o los servicios de transporte en donde aparentemente el gran favorecido es el usuario y, sin embargo, nada ni nadie podrá salir en su defensa cuando requiera hacer una reclamación o sufra un accidente mientras estos no se regulen en el marco de la ley.

Las compras a través de internet de todo tipo de bienes y servicios son otro buen ejemplo, estos métodos globalizan el mundo comercial, en muchísimos casos logran entrada de bienes sin el pago de impuestos a la vez que colocan los mercados a disposición de todos, se combinan con los medios de pago digitalizados, con sus riesgos de los que muchos han sido víctimas y con la gran incertidumbre de la calidad de lo comprado o de los términos y restricciones aplicables a los servicios adquiridos que nadie lee y se descubren solo en el momento de utilizarlos.

La información o la desinformación fluye por las redes sin ningún tipo de responsabilidad y cualquiera puede crear un medio difusor de información sin control de ningún tipo.

Creemos entonces que ese mundo digital es la gran amenaza para muchas de las empresas actuales, los transportadores, los centros comerciales, los intermediarios de seguros, las agencias de viajes, la industria en general encuentra la necesidad de transformarse para adaptarse a esta realidad.

Pero es deber prioritario de los gobernantes y legisladores estudiar estos fenómenos y regularlos para lograr el control y la protección verdadera de los usuarios, que se presumen hoy más informados, pero que en realidad cada día terminan siendo victimas de la manipulación de la desinformación y del abuso de las relaciones por falta de un adecuado control de estos nuevos escenarios.

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