jueves 16 de julio de 2020 - 12:00 AM

Poder económico

Mucho hablamos de ética e inclusión social pero a diario creamos todo tipo de cercos que evitan el desarrollo de los pequeños empresarios y la sana competencia, en un claro ejercicio del poder dominante que genera el poder económico
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Columna de
Alvaro Ordoñez

Mucho se habla sobre los abusos de los poderosos en el mundo de los negocios, los altísimos intereses de los bancos a sus clientes, la demora en el pago de algunas grandes superficies a los pequeños proveedores, las cláusulas abusivas en contratos etc. El tema vale la pena ser debatido en momentos en que el apoyo a los pequeños y medianos empresarios, a las empresas nacionales y regionales y la contratación de mano de obra local aparecen como pilares de la reactivación económica para enfrentar el momento actúal.

Pues bien quiero llamar la atención sobre una mala práctica que se viene desarrollando en los últimos años en el mercado asegurador, los grandes corredores, en su mayoría multinacionales, han convencido a las grandes empresas contratantes del país de la conveniencia de exigir que en sus contratos de toda índole, el contratista deba presentar pólizas de cumplimiento que obligatoriamente debe adquirir a través de programas manejados por ellos, con condiciones onerosas y cláusulas especiales y abusivas de las pólizas, negociadas con las aseguradoras, que teóricamente favorecen al contratante.

Esta práctica impide la libertad de contratación del contratista, lógicamente ataca el mercado natural de las agencias de seguros locales y coloca al contratista en franca desventaja en el momento de alguna discrepancia en el desarrollo del cumplimiento del contrato. Si el contratante no acepta esta condición no puede participar de la oferta en un claro abuso de la posición dominante en el negocio.

Este tipo de prácticas aceptadas por grandes empresas privadas del país son inaceptables en el caso de las empresas de economía mixta o mucho menos oficiales, está actualmente demandada ante los tribunales por pequeños y medianos intermediarios de seguros del país que esperan un fallo que les devuelva la posibilidad de atender a los contratistas regionales , sus clientes y ganar el sustento para sus empresas y familias.

Mucho hablamos de ética e inclusión social pero a diario creamos todo tipo de cercos que evitan el desarrollo de los pequeños empresarios y la sana competencia, en un claro ejercicio del poder dominante que genera el poder económico, los directivos empresariales los jueces y la superfinanciera tienen la palabra.

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