jueves 21 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Segunda oportunidad

Esta extraña situación que estamos viviendo es una gran oportunidad para cambiar todo aquello que se requiera, para plantear nuevas alternativas, para invitar al trabajo en equipo a los municipios del área...
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Columna de
Alvaro Ordoñez

La vida es justa y generosa, el presidente tomó la determinación de entregar el manejo de la crisis a las autoridades locales, dando la oportunidad de volver a empezar a los alcaldes del área metrópolitana y muy especialmente a mi candidato, hoy alcalde de Bucaramanga, de volver a reiniciar con paso firme y decidido la gestión de su gobierno rectificando el pobre, por decir lo menos, inicio de su mandato. Fui invitado a su posesión en diciembre y no fui, pero siempre tuve y mantengo la expectativa de que debe realizarse un buen gobierno, debe empezar a notarse el cambio en la acción, no puede parecer que sigue al mando mi pariente Manolo, la ciudad no es Barcelona y requiere de un liderazgo ejemplar, de trabajo en equipo con los diferentes estamentos, de apertura con responsabilidad y de agresividad para generar las condiciones que nos permitan dejar de ser una sociedad esperanzada en unos auxilios que nunca llegan o cuando llegan no logran su objetivo, con oportunidades de trabajo, honestidad, tecnología y hechos reales creando puestos de trabajo para los ciudadanos.

La segunda oportunidad que le da la pandemia a los gobiernos locales requiere de ingenio, en teoría la razón de ser de los ingenieros, requiere de capacidad de convocatoria para vender el plan de desarrollo, establecer los parámetros de medición, los cronogramas de acción, la gestión ante el gobierno nacional. Yo me imagino la emoción que debería sentir un presidente o un ministro de hacienda o de tecnología o de comercio al recibir la llamada de un mandatario local para hablar de generar trabajo, proyectos y desarrollo en estos momentos.

Esta extraña situación que estamos viviendo es una gran oportunidad para cambiar todo aquello que se requiera, para plantear nuevas alternativas, para invitar al trabajo en equipo a los municipios del área, es un momento para ser prudentemente arriesgado, valiente e innovador, es el momento de comunicar claramente programas y objetivos y comprometernos sin miedo en la reconstrucción social de la ciudad. Es el momento de tomar el mando del rumbo, girar y que se sientan los nuevos aires y se vislumbre el futuro cierto y realista.

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