jueves 23 de abril de 2020 - 12:00 AM

Sueños de pandemia

debería ser una reforma estructural, de fondo que permitiera la reducción del senado a un senador por cada millón de habitantes, y a dos representantes por cada departamento y dos más para cada una de las minorías del país
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Columna de
Alvaro Ordoñez

La actual situación nos ha generado una gran cantidad de necesidades y hemos descubierto miles de falencias, alternativas y oportunidades para nuestro diario vivir. También nos ratificó la necesidad de grandes cambios. La necesidad de tres grandes reformas, la política, la financiera y la justicia. Trataremos uno por uno.

Hablemos hoy de la reforma política, ya iniciado el debate incluso por un representante santandereano, debería ser una reforma estructural, de fondo que permitiera la reducción del senado a un senador por cada millón de habitantes, y a dos representantes por cada departamento y dos más para cada una de las minorías del país, llámense indígenas, negritudes o reinsertados, incluyéndolos en programas iguales a los de todos los colombianos respecto de la seguridad social con un presupuesto limitado de dos o tres funcionarios en su equipo de trabajo, sin vehículos blindados, ni conductores, ni guardaespaldas, con un salario justo e importante atado en sus incrementos al salario mínimo y sin posibilidad de crear ningún otro tipo de remuneración o dadiva y con unos viáticos razonables cuando en razón de la representatividad del país se requieran, limitando su participación a máximo tres periodos legislativos continuos.

Se me ocurre que esa reforma debería eliminar la elección popular de gobernadores, estos y sus equipos de trabajo deberían ser designados por el gobierno nacional y podrían ser el medio de manejo regional del plan de desarrollo, eliminamos así las asambleas departamentales, y tantos institutos que hacen lo mismo fortaleciendo el control nacional.

Convertimos en obligación la creación de distritos metropolitanos con un solo alcalde y un solo concejo y un solo armatroste administrativo cuando se den ciertas circunstancias de proximidad y convivencia entre los cascos urbanos de varios municipios como en el caso de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón.

No me cabe en la cabeza cuántos recursos podría generar para la salud y la educación una reforma como esta, que tan fácil sería identificar más rápidamente la corrupción, y cómo seguramente se podría gobernar más fácil en tiempos de crisis. ¿Será qué existe un partido político que se comprometa con algo como esto?

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