jueves 30 de abril de 2020 - 12:00 AM

Sueños de pandemia II

Un país donde el sector financiero crece al 8% cuando la economía del país crece difícilmente al 3% tiene algo desequilibrado, por eso es urgente reformar la normatividad
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Columna de
Alvaro Ordoñez

Realmente llama la atención la posición del sector financiero en Colombia y la defensa que algunos hacen de la gestión de estos en un país en el que se pagan los intereses más altos del mundo. La totalidad de los servicios bancarios se cobran, es evidente que se debe demostrar que no se necesita el dinero para conseguir un crédito, los bancos toman seguros por cuenta del deudor y se lucran de este proceso, las garantías de los créditos son el patrimonio de las personas sin ningún límite, los fondos de pensiones y cesantías no tienen riesgo y reciben la comisión plena sea cual sea el resultado de los portafolios, las corporaciones financieras participan de los entramados de contratación estatal con claras evidencias de corrupción, el defensor del cliente financiero es nombrado por las entidades y no tiene ningún interés ni poder para defenderlo, la Superfinanciera responde a las quejas dando trámite a la entidad correspondiente y la respuesta siempre será la misma, nada de nada.

En días pasados, el Congreso de la República hacía un debate de control al sistema financiero y se demostraba como aún, cuando el Banco de la República bajaba la tasa de intervención la tasa promedio del sector crecía, valdría la pena averiguar cuántos créditos subsidiados por el Gobierno Nacional con ocasión de la pandemia, se dieron para reemplazar créditos existentes de grandes empresas a tasas más altas y sin el respaldo del gobierno, cuando deberían haber llegado a los empresarios que mantenían sus nóminas.

Un país donde el sector financiero crece al 8% cuando la economía del país crece difícilmente al 3% tiene algo desequilibrado, por eso es urgente reformar la normatividad, los contratos de servicio deben ser intervenidos, las cláusulas abusivas eliminadas y la supervisión del estado efectiva, deben existir defensores del consumidor financiero elegidos por alguien diferente al sector, con capacidad de exigir respuestas en tiempos prudentes y con fuerza de perito legal en sus conceptos.

Un modelo como el actual en donde transferir dinero electrónico entre bancos, recibir consignaciones hacer retiros por cajero o solicitar una certificación tiene costos fijos por transacción es un atropello a los usuarios.

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