jueves 14 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Sueños de pandemia III

Es increíble que un país pueda funcionar donde todos sabemos quién se roba a diario los dineros públicos, quién es testaferro de quién, quién se enriquece de la noche a la mañana
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Columna de
Alvaro Ordoñez

La corrupción carcome todos los niveles de la sociedad y el país, el sector financiero abusa de los ciudadanos en el ejercicio del más salvaje de los capitalismos, la violencia fruto de la intolerancia y del abuso de los derechos brota a diario en nuestras comunidades, el medio ambiente es atacado por todos y sus defensores se venden en muchos casos al mejor postor y el pueblo impávido mira cómo no pasa nada y los padres de familia luchamos contra todo esto para lograr sembrar valores y disciplina en nuestros hijos.

¿Por qué todo esto y muchas cosas más pasan? Porque tenemos una justicia que no funciona, lenta, lenta, paquidérmica, anquilosada, llena de procedimientos, excesos de derechos que terminan por permitir la pérdida del derecho principal perseguido, la justicia. Es urgente una reforma pero estructural, profunda con términos claros y únicos para las etapas probatorias y el dictamen de sentencias, sin tantas medidas cautelares pero con más celeridad, con verdaderos procesos de pequeñas causas y con un aparato investigador al servicio de los jueces lleno de competencias profesionales, peritos expertos en temas especificos y reconstrucción de hechos, un aparato judicial lleno de tecnología y sin tanta burocracia y más meritocracia, lejos de la politización actual y verdaderamente vigilado.

Con mucho respeto creo que si algún gobierno quisiera pasar a la historia como un gran generador de cambio social, revolcaría en toda su extensión nuestro sistema de justicia, las cortes y cómo se llega a ellas, la fiscalía, las procuradurías, personerías, contralorías, consejo de judicatura, sistema carcelario, etc etc etc, cuantos millones para volver a dibujar este mapa y volverlo eficiente y demostrar que efectivamente el que la hace la paga.

Es increíble que un país pueda funcionar donde todos sabemos quién se roba a diario los dineros públicos, quién es testaferro de quién, quién se enriquece de la noche a la mañana, somos testigos de actos delincuenciales en las vías públicas y que dizque en nombre de una justicia creada y dominada por esas mismas mafias tenemos que convivir con los delincuentes, porque nuestro aparato judicial no logra probar nada a pesar de las investigaciones profundas ordenadas por las autoridades.

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