miércoles 01 de febrero de 2023 - 12:00 AM

Andrés Espinosa Fenwarth

¿Aterrizaje suave o barrigazo económico?

La Junta Directiva del Banco de la Republica confirmó en su reunión de la semana anterior, que a pesar del favorable viento de cola que impulsó la economía el año pasado -hasta el punto que el crecimiento estimado supera el 8 por ciento anual-, el barrigazo económico para el 2023 se acerca como un huracán en medio de la continua improvisación del alto gobierno. En efecto, el Emisor proyecta un bajísimo crecimiento de la economía para el 2023 del 0,2 por ciento, con lo cual la caída calculada es la más pronunciada entre los miembros de la OCDE, e incluso entre los otros socios comerciales de nuestro país.

Resulta paradójico que mientras el mundo desarrollado y los países emergentes se alejan gradualmente de la recesión economica en el 2023, el PIB de nuestro país se cae como plomo este año en alrededor de 100 billones de pesos. El equipo económico del gobierno Petro no puede hacer uso del conocido artilugio político del espejo retrovisor, habida cuenta que el extraordinario crecimiento estimado para el 2022 obedece, precisamente, al adecuado manejo económico del Gobierno de Iván Duque y su ministro de Hacienda, Jose Manuel Restrepo.

Al gobierno Petro le toca asumir sus responsabilidades en este frente. Es evidente que no ha sido suficiente que el actual ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, sirva de polo a tierra, de adulto en el parque de juegos de las vanidades petristas del gabinete ministerial, para quienes es mejor sacrificar un mundo -el nuestro- para pulir un verso ecológico mundial.

Para el equipo económico de Petro, la prioridad es apagar los motores que mueven la economía nacional, gravar con cargas impositivas confiscatorias al empresariado, arrinconar a los gremios que hacen oposición, consentir el narcotráfico y fomentar la economía popular altamente subsidiada con plata de los contribuyentes, que le han entregado al fisco la suma más elevada de impuestos de la historia económica del país.

Poco a poco Petro deja ver sus largas orejas intervencionistas, populistas y autoritarias, al mejor estilo de comienzos del régimen de Hugo Chávez.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad