domingo 26 de enero de 2014 - 12:01 AM

El Oscar Iván que pudo ser

Hace algunos meses, tras su accidentada selección como candidato en la convención uribista, consideramos en esta columna las posibilidades electorales de Oscar Iván Zuluaga, para advertir en ese entonces que ellas, creíamos, no eran nada despreciables.

El gobierno de Santos enfrentaba por ese entonces una de sus más duras crisis. Oscar Iván entonces simplemente tendría que esforzarse por entrar a la segunda vuelta –considerada entonces un hecho- y en ella tratar de aglutinar voto inconforme con el gobierno.

Mucho ha cambiado desde ese entonces: en política la suerte puede cambiar en cuestión de horas. Hoy, finalizando enero, las posibilidades de Oscar Iván lucen por el contrario muy escasas, y su candidatura ha llegado incluso a ser objeto de compasión y de humor.

Ocurrió, para empezar, que el gobierno se puso las pilas. Es evidente el cambio en los mensajes y en la actitud, y con ello ha venido un correspondiente cambio en las tendencias deopinión, que han venido a favorecerle. Fueron entonces acertadas las decisiones que Santos tomó en cuanto a su grupo de asesores.

Pero ha ocurrido, sobre todo, que desde el principio la campaña de Oscar Iván se planteó sobre un fundamento erróneo: el de estar siempre en segundo lugar frente al líder del movimiento, Álvaro Uribe.

En un país de cultura presidencialista los ciudadanos votan por un líder: votan por una persona en quien ven atributos extraordinarios, capacidades especiales; y sobre todo, buscan alguien que les guíe, les oriente, y les brinde confianza. Insisto, un líder. Y es muy difícil ver liderazgo en quien siempre se muestra, se ofrece, se presenta y se plantea como un segundo, como un seguidor, como un accesorio. He visto videos y fotos de manifestaciones en las cuales Oscar Iván siempre anda dos pasos detrás de Uribe, a la manera del príncipe consorte de Inglaterra. Carlos Cortés documentó, para La Silla Vacía, una gran cantidad de ejemplos y casos en los cuales Oscar Iván asume claramente el lugar secundario en su propia campaña.

Vi también un volante de campaña en el que se invitaba a una concentración con Álvaro Uribe en Palmira, y abajo, en letra mucho más pequeña, se anunciaba también la presencia del candidato presidencial Oscar Iván. Desacertado mensaje para un país presidencialista, donde siempre se busca un conductor. Y nadie elige de conductor a quien se ofrece como secundario.

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