viernes 11 de enero de 2019 - 12:00 AM

Alemania abraza a los tibios

Los verdes se están convirtiendo en la nueva fuerza electoral de Alemania. En efecto, las cifras electorales y las encuestas demuestran que son el segundo partido más importante de toda la nación, -después del también exitoso partido de derecha AfD- a tal nivel incluso, que no son pocos los que se atreven a pronosticar que el próximo líder del Ejecutivo nacional será un representante del ese partido. Su éxito se explica, entre otros factores, a que han logrado dejar atrás el discurso beligerante de anteriores décadas para ubicarse más en el “centro” y de esa manera recoger el creciente descontento de los electores de los partidos tradicionales, conservador y liberal, hacia un movimiento que simboliza muchas de las conquistas ansiadas por ellos en materia ambiental, económica y social. ¿Les suena?

El ascenso de los verdes también se puede explicar desde la perspectiva de una nación que ha sido expuesta durante los últimos años a un feroz enfrentamiento político y social aupado por el partido de extrema derecha (AfD) Alternativa para Alemania, que en ese sentido ha agitado con vehemencia las banderas del nacionalismo y la religión, para generar una polarización que terminó por contaminar el orden social y cultural del país. En efecto, no ha sido fácil para una nación que ha convivido por décadas con cientos de miles de inmigrantes turcos, polacos o húngaros tener que soportar una amarga y feroz discusión sobre los derechos de los inmigrantes y su presencia en la vida nacional. Tardarán años en sanarse las heridas abiertas de este debate que al menos en lo político ya muestra signos de desgaste. Una señal de que ese discurso polarizado de odio, mentiras y reclamos ya está perdiendo vigencia es que, al menos en Alemania, los votantes en especial los votantes urbanos y los profesionales se están decantando por las ideas de centro. Esas que en Colombia ya están comenzando a dejarse ver de nuevo y han sido irónicamente bautizadas como “tibias”, lo cual no es otra cosa más que un reflejo del radicalismo de aquellos que desde los extremos no se están dando cuenta que el centro poco a poco se crece, como río que desborda. ¿Les suena?

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