viernes 15 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Salir o no salir

El asunto del brexit, que aún no termina de poner de acuerdo a los ingleses respecto a su salida de la unión europea, ya tiene película. Su protagonista, -nada más y nada menos que el reconocido actor inglés Benedict Cumberbacht-, encarna al genio detrás de la gran maquinaria desplegada por la oposición para despertar el voto anti europeo que termino poniendo patas arriba el orden mundial, al generar una crisis de la que aún hoy, no hay solución clara a la vista.

De hecho la presidencia del consejo de la UE con sede en Bruselas acaba de plantear el aplazamiento de la salida definitiva de los ingleses de la unión europea, que debía darse oficialmente este 29 de marzo, y ha propuesto en su lugar un año más de plazo, tiempo durante el cual los ingleses se quedarían formando parte de la UE en las mismas condiciones en que ha funcionado hasta el día de hoy, es decir con los mismos derechos y obligaciones de los demás países miembros, como si nada hubiese pasado.

El hecho que ha sido considerado como uno de los mas bochornosos e irresponsables de la historia política contemporánea, vuelve a recrearse con minuciosidad en la película Brexit: The uncivil war, la cual como les contaba al inicio de esta columna, nos deja ver la estrategia desplegada por el genio detrás del embeleco, Dominic Cummings, en torno a dos aspectos que para él fueron determinantes a la hora de definir las líneas gruesas de la narrativa o storytelling que sostuvo la campaña pro salida. En ella, el estratega en cuestión se basó en un viejo anhelo del pueblo inglés: Su derecho a determinar su camino sin la injerencia de ningún otro país, pero además Cummings magistralmente logró establecer como la modernidad y sobre todo la conectividad, ha obrado negativamente sobre el sentido de comunidad e identidad de los pueblos, llegando a la conclusión de que esta que es la generación más conectada de la historia, es también la más solitaria. En ese sentido Cummings, entendió a la perfección que si les entregaba a los ciudadanos una bandera por la cual luchar unidos como pueblo, podría tener éxito en una misión en la que casi nadie creía. A ese condimento obviamente hay que adicionarle el componente tecnológico, en concreto el referente al papel de Cambridge Analytica, en lo que sería el primer caso de manipulación de información y data a nivel masivo, que logro torcer el resultado de una elección en el mundo al manipular fraudulentamente los datos de facebook para confundir y engañar a los votantes a tal nivel; que hoy tres años después de la votación, los ingleses no han logrado pagar los platos rotos de semejante despropósito.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad