viernes 31 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Semana cruel.

Ahora que se ha hecho público el desenlace de la permanencia de Daniel Coronell como columnista de la revista Semana es cuando podemos empezar a hacer un balance de perdedores y ganadores en este difícil asunto. En primer lugar gana el periodismo independiente, ese que corre riesgos y asume las consecuencias de los actos con gallardía. Hay que ver y oir a Coronell hablando del suceso para comprender y aprender sobre la importancia de asumir cada embate con dignidad; y es que aún con el arma humeante en la escena y la calentura que produce un hecho de esta naturaleza, al columnista más leído del país no se le ha conocido una salida desafortunada, o un comentario grosero o tendencioso que le acabe de echar leña al fuego. Su entrevista en la W, con Julio Sanchez Cristo y su equipo, fue una enseñanza a todos los periodistas y aprendices del oficio en el país, sobre cómo asumir la injusticia con decoro: Ni una palabra ofensiva o destemplada contra quienes fueron sus jefes y posteriormente sus verdugos, ni una amenaza o un llamado a sus seguidores a encender las antorchas de la guerra para combatir al enemigo. Tan solo una reflexión válida que reivindica el noble oficio de opinar: Cuando existe una infección, no se debe destruir el termómetro ante un indicio de fiebre, al contrario se debe buscar la causa de la misma para pasar a controlarla y eliminarla. La revista Semana, -que junto a algunos medios tradicionales del país y del mundo, no han acabado de comprender aún que la veeduría ciudadana es cada vez más poderosa y que es al público a quien se deben y no al poder político o económico-; es una de las grandes perdedoras en este lamentable asunto. No solo por el número in crescendo de lectores que viene perdiendo día a día, sino porque en una decisión a todas luces cuestionable ha permitido que se escurra de sus manos el valor más importante con que cuenta un medio de comunicación, todo eso sin mencionar lo más grave: la revista Semana al omitir o esconder esa valiosa información que tenía entre sus manos desde febrero y que fue publicada recientemente por el New York times, cerró los ojos ante lo que a todas luces es un delito abominable por cuanto era la vida de inocentes colombianos la que estaba en juego. Fueron tres meses de un silencio cómplice y tal vez criminal. ¿Qué pasará con Semana después de este gafe? El país tiene la palabra.

andres peralta goelkel

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad