jueves 16 de noviembre de 2023 - 12:10 AM

Armando Martínez

Rubén Ardila Ardila

Image
Columna de
Armando Martínez

Un caballero con estos apellidos solo puede provenir de Zapatoca, o de las zonas de colonización de los zapatocas: San Vicente del río Chucurí, Betulia, La Fuente y Galán. A la larga, este grupo familiar proviene del río Ardila, uno de los tributarios de la cuenca del Guadiana, que cruza transversalmente la provincia de Badajoz, muy cerca de la frontera de España con Portugal, bañando los términos municipales de Jerez de los Caballeros y Oliva de la Frontera.

Este caballero Rubén nació en San Vicente de Chucurí, en 1942, pero como su padre era comerciante de café se lo llevó a San Gil y Ocaña, y finalmente a Pereira, donde pudo cursar la primaria y el bachillerato. Su afición por la escritura de novelas lo llevó al departamento de psicología de la Universidad Nacional, donde se graduó en 1964. Se fue a la Universidad de Nebraska en Lincoln, y allí recibió el título de doctor en psicología experimental. Regresó en 1970 a la Universidad Nacional, como director del departamento de psicología. Desde entonces comenzó a sonar en el país el nombre de B. F. Skinner y a leerse su libro clásico, About Behaviorism, publicado en castellano con un prólogo de Ardila. Y así como este Skinner publicó en 1948 el libro Walden Two, Ardila publicó en 1979 el libro Walden Tres, prosiguiendo la saga de Walden que había comenzado Henry David Thoreau en 1854.

Estamos hablando del pionero de la psicología experimental en nuestro país, autor de unos 34 libros y cerca de tres centenares de artículos especializados. Como no se nos olvida que es uno de nuestros paisanos, además de miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, hace una semana fue recibido en la Academia de Historia de Santander como miembro honorario. Este homenaje era necesario, pues no es cierto que “nadie es profeta en su tierra”. El capítulo santandereano del Colegio Colombiano de Psicólogos asistió al homenaje, como muestra de su devoción a uno de los pioneros de esta ciencia social en nuestro país. Por supuesto, estuvieron presentes algunos representantes ilustrados de la familia Ardila. No era para menos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad