jueves 19 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Armando Martínez

Tratado sobre la violencia

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Columna de
Armando Martínez

Con este título, y con la presentación de Jorge Aurelio Díaz, acaba de aparecer —bajo los sellos editoriales de la Universidad del Valle y de Siglo del Hombre— este magistral libro de Ángelo Papacchini. Se trata de un filósofo por la Universidad de Roma que recibió en la Universidad del Valle el título honoris causa en Filosofía. Natural de Piansano (Viterbo, Italia) pero caleño de empanaditas del Hotel Obelisco, reunió aquí dieciocho ensayos que resumen su proyecto de investigación —de más de tres décadas—sobre las relaciones entre eros y violencia.

Esos ensayos pueden leerse independientemente unos de los otros porque, aunque tratan de la naturaleza de la violencia, cada uno analiza una faceta en la cual se manifiesta. Desde el punto de partida sostiene que el mal se identifica, sustancialmente, con la violencia. Pero defiende la licitud moral del uso de la fuerza legítima para enfrentar la violencia, una alternativa ante quienes predican la aceptación pasiva de la agresión o el recurso a la violencia para enfrentarla. Aunque la tendencia a la crueldad es algo propiamente humano, por ello mismo puede ser enfrentada con medios a nuestro alcance. Sobre la justicia transicional, de moda en el último lustro, se vierten aquí algunas dudas, especialmente sobre la manera de justificarla. La eutanasia y el aborto, las violencias contra los más débiles —niños, ancianos y enfermos—, contra las mujeres y algunas minorías, reciben aquí su análisis riguroso, en diálogo con los pensadores de la Antigüedad, del cristianismo y de la Ilustración. Se destacan también las dos caras de la violencia relacionadas con la pobreza: el desamparo del pobre frente a la agresión y la causa de esta vulnerabilidad, que remite a una serie de apropiaciones injustas, de atropellos y abusos.

De gran importancia es su distinción de la violencia respecto del uso legítimo de la fuerza, pues de ello se desprende que una guerra de agresión es violenta, pero la defensa armada es, en cambio, una forma legítima de utilizar la fuerza para enfrentar el mal. En suma, este libro está destinado a ser un clásico de la filosofía cultivada en Colombia.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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