jueves 05 de octubre de 2023 - 12:15 AM

Armando Martínez

Un único gran almirante

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Columna de
Armando Martínez

El pasado lunes, en el Salón de Estado Gobelinos de la Casa de Nariño, el presidente de la República sancionó el proyecto de ley 273 radicado el año pasado en la Cámara de Representantes por Carmen Felisa Ramírez, representante por circunscripción internacional. Como este año fue aprobado en el Senado, solo faltaba la sanción que acaba de realizarse. El retrato que fue descubierto en el acto solemne, obra del maestro Aníbal Endara, nos muestra de quien trata esa ley: el general José Padilla López, natural de Riohacha.

Después de 195 años de olvido, al fin le llegó la reparación pública, pues la convención constituyente de 1831 ya había rehabilitado, “a nombre de la nación”, su memoria. En 1919 un historiador militar, Leónidas Flórez Álvarez, le había inventado el nombre de Prudencio, pero el hallazgo de su partida de matrimonio permitió corregir el error. Lo que nadie ha puesto en duda es su papel protagónico en la batalla final del Lago de Maracaibo, librada el 24 de julio de 1823. El resultado neto fue la imposibilidad de que las armadas españolas estacionadas en Cuba volvieran a tener el control sobre la costa de la Tierra Firme. Desde 1830, este dominio sería solo de Venezuela y de la Nueva Granada.

La batalla del Lago de Maracaibo irradió un mensaje de tranquilidad y esperanza a todos los ejércitos patriotas que luchaban en el sur del continente, donde aún quedaban soldados españoles, tanto en el virreinato del Perú como en las provincias del Río de la Plata. Gracias a esta batalla, las tropas colombianas de la División del Sur, que combatían bajo el mando del general Bolívar, prosiguieron sin riesgos en la retaguardia su campaña hasta la Audiencia de Charcas, donde la Batalla de Ayacucho cerró la época del dominio monárquico en todo el continente.

José Padilla López solo obtuvo en vida altos grados del ejército. Así que el ascenso póstumo que le concedieron el pasado lunes, al grado de “Gran Almirante de la Nación”, le hace justicia. En adelante, cada 2 de octubre lo recordaremos como el esforzado patriota que nos concedió nuestro mar territorial.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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