domingo 25 de febrero de 2018 - 12:01 AM

“Eso nunca me va pasar”

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Antes de ser padres, cuando veíamos hijos de otras personas haciendo “berrinche” en público o teniendo conductas “inapropiadas” decían, “eso nunca me va a pasar”. La verdad es que siempre es “fácil” pensar en el futuro, sin embargo la realidad nos indica que ser padres es todo un reto que solo aprendemos el primer día que nace nuestro primer hijo. Desde ese momento iniciamos la tarea personal de amar profundamente a ese nuevo integrante de nuestra familia. Sin embargo el amor ciego también puede hacer daño.

Algunos padres siguen pensando que eliminar dolores, frustraciones o situaciones cambiantes a sus hijos es una demostración de su inmenso amor. Pero la realidad es que el mundo en que se moverán social, económica y políticamente se comporta cada vez menos predecible y cambia de manera acelerada. Desde esta perspectiva debemos generar oportunidades para que nuestros niños puedan enfrentar y adaptarse al cambio con asertividad y tranquilidad con el fin de que logren identificar, crear y analizar las posibles consecuencias y resoluciones para las diferentes situaciones.

Para no ir muy lejos, quiero invitarlos a pensar cuántas veces hemos ido al Colegio de nuestros niños a “defenderlo” o “eliminarle” dolores tan básicos como que “no quedó con sus compañeros en el mismo grado”. Esto lo hacemos pues, inconscientemente, subestimamos profundamente la capacidad que tienen nuestros niños de adaptarse, de forjar nueva red de colaboración o amistad y de esta manera eliminamos la posibilidad de descubrir nuevas pasiones, gustos o talentos, por eliminar un “dolor”. Hoy, quiero invitar a las familias a amar con mucho corazón, pero también con razón. No olvidemos que nuestros hijos crecerán y tendrán que enfrentar muchas situaciones y que tal vez no estaremos allí para resolver muchas de ellas (o no querrán nuestra ayuda).

Nuestro país necesita una nueva generación, la cual debe estar forjada con carácter, responsabilidad y autogestión, y son las familias las responsables, y principales ejemplos, para formar esto en los niños. Ser buenos padres requiere firmeza amorosa, pero también mucha razón.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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