domingo 04 de febrero de 2018 - 12:01 AM

La educación socio-emocional, necesidad imperiosa de nuestra sociedad

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Formar en el componente socioemocional es una tarea que se debe gestar permanentemente desde el seno familiar y fortalecer desde las dinámicas educativas.

Actualmente es preocupante la decadencia formativa y de competencias sociales. Observamos niños y jóvenes con carencias de normas, con problemáticas de delincuencia juvenil y, en casos fortuitos, de suicidio. No es extraño encontrar niños, a muy temprana edad, afectados emocionalmente, con dificultades en sus relaciones personales y sociales debido a la incapacidad de establecer límites en sus grupos. Éstas son solo algunas manifestaciones de la realidad social que vivimos, enmarcadas en la ausencia de diálogo familiar y en situaciones sociales que afectan la dinámica familiar.

Está demostrado que es importante desarrollar las competencias socioemocionales, (fundamentos teóricos del programa “FOSOE”; Elvira Repetto Talavera y Mario Pena Garrido – Dialnet) y que éstas deben convertirse en pieza fundamental de las instituciones que se encargan del desarrollo y bienestar del individuo. La escuela está obligada a asumir este reto,que busca la adaptación a la sociedad. Entre más habilidades sociales se desarrollen a temprana edad, más fácil será dicha adaptación.

Por lo anterior, el llamado es a que desde las diversas instituciones sociales, se asuma el compromiso de desarrollar las competencias socioemocionales. Las instituciones académicas y los entes tanto municipales como gubernamentales deben incluir este componente formativo, dentro de los currículos y enmarcarlos en los planes de acción social respectivamente. Se busca ante todo crear estrategias tendientes a generar altos niveles de sensibilidad en el individuo que les permita ser consecuentes, diligentes, asertivos para entender la otredad, amando y compartiendo sanamente en el mundo que les ha correspondido vivir.

De igual manera es importante enseñar a nuestros niños y jóvenes la capacidad de resiliencia, para que a pesar de las dificultades, puedan transformar situaciones negativas en oportunidades de vida y hacerlo con optimismo. Finalmente, es de suma importancia que nuestros niños y jóvenes entiendan que antes de ser los mejores en un área del conocimiento, es fundamental ser los mejores con sigo mismos, con la familia y con la sociedad.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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