sábado 24 de abril de 2010 - 10:00 AM

Anti-Crispación

Irritación, exasperación, fue la definición que encontré en el diccionario. La palabra me quedó sonando después de que la candidata conservadora preguntara al candidato Pardo, en el reciente debate del Canal Caracol, cuál era su opinión sobre el estado de 'crispación' en que se encuentra nuestro país.

No recuerdo bien qué le contestó Pardo, pero rápidamente lo vi entrar en estado de 'crispación' al reclamarle a Santos su tristemente infame acusación sobre sus supuestas relaciones con la Farc. Crispación que Santos inocentemente no entendía ya que para él todo quedaba atrás con su carta de disculpa, explicación que no dudo, crispó a más de un televidente. Noemí olvidó rápidamente su llamado a la no crispación cuando causó la irritación del candidato de la U al acusarlo de estar alimentando el transfuguismo de sus filas, agravado con el pecado de estar ofreciendo anticipadamente prebendas burocráticas. Algunas respuestas del debate generaron una ola de crispación que trascendieron las fronteras y tiene a los presidentes de nuestros países vecinos de 'pelo parado' (expresión que creo debe ser sinónimo de crispación).

La verdad, tenemos motivos para estar irritados y exasperados. Muchas necesidades por atender, heridas por sanar, brechas qué cerrar y promesas por cumplir. Pero imaginemos por un momento que pudiéramos ser parte de un movimiento anti-crispación en donde se parte del principio de la buena fe y se respetan las reglas de juego. Pienso que estaríamos menos pendientes del ego que nos enamora tanto de nuestros derechos y nos hace olvidadizos de nuestras responsabilidades. Estaríamos más pendientes de rendir cuentas y disminuiría nuestra propensidad al juicio ligero y emocional. Podríamos pagar el mal con bien y reemplazar las balas con argumentos. Aparecería más en nuestro vocabulario y en nuestra actitud la palabra perdón, primer peldaño para una verdadera restauración. No nos engañaríamos pensando que esto no es posible sino que examinaríamos con diligencia la historia para comprobar cómo pueblos sumidos en la tragedia lo lograron.

En el debate de los candidatos hubo momentos de 'anti-crispación' que a algunos intimida, ya que nos enfrenta a una senda que sentimos nos retrocederá a épocas aciagas. Quedé muy inquieto con estos momentos anti-crispación y me cuestiono si no habrá en nosotros una semilla que bien abonada y regada nos convenza de las bondades de esta ruta que sin duda requiere de coraje y determinación. Que tengamos sabiduría para discernir los tiempos.

 

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