sábado 26 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Autoridad moral

Los alrededores del Hotel Plaza de Nueva York mostraban un movimiento inusual. Sus calles estaban guardadas por patrullas de policía y se veía mucho movimiento de cuerpos de seguridad.

Comprensible, la ciudad estaba agitada por la llegada de los principales Jefes de Estado del mundo que en las Naciones Unidas discutirían un tema de actualidad mundial: el cambio climático y los retos ambientales que enfrenta el mundo, todo esto de camino a Copenhague donde en 71 días se fijarán las nuevas reglas de juego en esta trascendental materia. Una señora de edad, bastante alterada, explicaba que el presidente iraní estaba alojado en dicho hotel. Manifestaba su queja porque esta persona estuviera en territorio norteamericano. La forma de expresar su inconformidad tenía cierto aire de superioridad, es decir, consideraba que el presidente iraní no tenía la autoridad moral para estar allí.

Esa misma noche el mandatario iraní, en su discurso a la Asamblea, acusó a Norteamérica de precisamente lo mismo: de no tener autoridad moral para exigir nada de Irán ni de ningún país. Dentro del mismo foro Venezuela igualmente argumenta que ni Estados Unidos ni Colombia tienen autoridad moral para hablar de carrera armamentista. Tal parece que ya no valen argumentos, ni pruebas, ni propósitos, porque cada quien descalifica al contrario cobrando sus pasados pecados a ojos de su propia autoridad moral. Esta dialéctica desafortunadamente no es exclusiva de foros mundiales, hace parte de nuestra vida diaria donde juzgamos sin oír, condenamos como si nuestra verdad fuera perfecta. No hay cabida al perdón, ni a cambios de rumbo.

Paradójica situación en donde los impactos del cambio climático se nos vienen encima, precisamente un área donde todos hemos sido inmorales. 'Hoy estamos llamados a cambiar por completo. Debemos repensar la forma en que vivimos, la forma en que nos desarrollamos y como el conquistador, Hernán Cortés, deshacernos de las naves que nos trajeron hasta aquí.

Queda poco tiempo para Copenhague. Ningún líder debe refugiarse en los detalles como mecanismo para evadir los compromisos. Los grandes rasgos de nuestra nueva historia están trazados. Queda por ver si tendremos el coraje, el elemental coraje, de escoger la vida y empezar de nuevo.' Las palabras del premio Nobel Oscar Arias pronunciadas en el mismo foro, nos invita a pensar que si no actuamos en conjunto no habrá un futuro, ni autoridad moral que valga.

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