sábado 26 de junio de 2021 - 12:00 AM

Calificar en curva

La verdad nos fue bastante mal y desconsuela la rajada que nos pegamos. Solo una o dos instituciones sacaron la cara y si aplicáramos la curva el tope superior debería empezar muy bajito para poder aspirar a pasar.
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Columna de
Carlos Chaverra

Profesor, aplíquenos la curva” era nuestro pedido cuando sentíamos que nos había ido a todos mal en la evaluación. Con ello pretendíamos que el profe no aplicara la escala normal de calificación de 0 a 100 sino que la ubicara el tope superior en un nivel mucho más bajo con lo cual nuestras probabilidades de pasar el examen aumentarían. Aunque esta solución era un salvavidas resultaba en el fondo un estímulo perverso porque nos alejaba de la reflexión de las verdaderas razones por las cuales tenían que echar mano a esta solución. ¿Realmente al profe se le había ido la mano el grado de dificultad? ¿O sería que no se dispuso del tiempo necesario para el estudio de la materia? ¿O será que la explicación del tema en clase no fue clara? Los más osados culpaban a la universidad o al sistema educativo por su inequidad. Por supuesto tendíamos a dejar en último lugar una importante razón: nuestra propia responsabilidad. Lo que podía ser una oportunidad de mejora se perdía en un mar de justificaciones.

En esta semana la W publicó la encuesta Pulso País donde califica a casi todos los estamentos de nuestra Colombia. Desde personajes públicos y políticos hasta las instituciones públicas y privadas fueron sometidas a un “examen” de aprobación o desaprobación. La verdad nos fue bastante mal y desconsuela la rajada que nos pegamos. Solo una o dos instituciones sacaron la cara y si aplicáramos la curva el tope superior debería empezar muy bajito para poder aspirar a pasar. Sin duda razones hay para merecer estos resultados. Mi primera reacción al leer los resultados fue irme por el camino de la “curva”: echarle la culpa al profe y al sistema, pero, como en los exámenes de la universidad, esa vía se queda corta; pletórica en razones y pobre en soluciones.

Hacer un estudio juicioso de mi voto para las próximas elecciones podría ser un buen ejercicio de responsabilidad. Observé que el sector empresarial tuvo una calificación más hacia lo positivo y pensé que afianzar las discusiones acerca de la importancia del propósito y la ética empresarial podrían ser mi contribución. Hay que apurar el paso en esto de proponer soluciones: en juego hay más que una simple nota de examen.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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