sábado 21 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Construyendo propósitos

Las organizaciones deben lograr que se equilibre las gestiones alrededor del desempeño y las gestiones para mantener la salud de la organización
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Columna de
Carlos Chaverra

Cuando vemos que la razón de ser de la empresa va más allá del negocio económico, pensamos en un propósito superior. Este propósito superior es en pro de lo social, donde los objetivos de la organización no solo se definen desde el punto de vista económico, sino desde el punto de vista de contribución de las organizaciones a la sociedad. De tal forma el énfasis de la gestión empresarial no es hacia la transacción y la superación de restricciones sino hacia la mente motivada que se enfoca en las posibilidades de servicio”. Según los autores Quinn y Thakor (The Economics of Higher Purpose, 2019) los líderes entienden que cuando un propósito superior permea la estrategia y las decisiones de negocio la búsqueda del beneficio personal y el bien colectivo se vuelven uno rompiendo así un círculo vicioso”.

Lo interesante de esta tesis es que la búsqueda del beneficio económico no riñe con lo social (visto como responsabilidad de las organizaciones ante la sociedad) muy al contrario, se alimentan de manera virtuosa de cara al logro de sostenibilidad. Se vuelve un factor claro de competitividad en un mundo cada vez más cambiante e interdependiente. Las organizaciones, por tanto, teniendo como paraguas este propósito superior-fundamentado en principios y valores- deben lograr que se equilibre en una balanza las gestiones alrededor del desempeño (las competencias y capacidades que necesito para llevar mi producto y/o servicio al mercado) y las gestiones para mantener la salud de la organización (alineación de los colaboradores con el propósito superior, como ejecutar con excelencia y adecuada motivación). Impacto en la sociedad como ingrediente activo del propósito superior impulsado por un adecuado balance entre desempeño y salud organizacional es sin duda un reto para todos nosotros porque, al fin y al cabo, es en las organizaciones donde pasamos gran parte de nuestra vida productiva.

Pensé que podría aplicar el marco de referencia descrito para evaluar los recientes acontecimientos de la Alcaldía de Bucaramanga. ¿Hubo equilibrio entre desempeño y salud organizacional? ¿Fue siempre claro el propósito superior? ¿Primó el interés personal y transaccional? ¿Será que lo público no aguanta este tipo de análisis? Espero que no sea así, al fin y al cabo, un propósito país es el cimiento para un florecer duradero.

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