sábado 18 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Cuidando el capital

El hecho ha recibido comentarios positivos, pero se ha perdido en el espiral de la pérdida de capital político del gobierno y el ambiente efervescente de la campaña electoral.
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Columna de
Carlos Chaverra

Se te acabo el capital político” me dijo un buen amigo, cuando vio que las propuestas de nuevas ideas de cómo direccionar la empresa y alternativas de solución a problemas de coyuntura iban quedando en el vacío. Efectivamente, se había agotado el fondo de confianza que siempre se necesita para que las ideas se conviertan en acciones de cambio. ¿Razones para tal agotamiento? Muchas, en donde sin duda las acciones del gerente son parte fundamental y aunque en la toma de decisiones confluyen muchos actores, la cabeza es la que debe llevar la responsabilidad. En ese ambiente de agotamiento de capital “todo lo que diga puede ser usado en tu contra” me dice el amigo y la verdad la escasez de capital genera una espiral sin fondo donde acciones positivas o alternativas viables se estrellan inevitablemente ante el muro de la desconfianza.

El presidente Iván Duque firmó el decreto que autoriza un reajuste del salario mínimo de 10,07 por ciento para el 2022, esto es, un millón de pesos más. “Este es el aumento real más alto en más de tres décadas y el primero de dos dígitos en lo corrido del siglo. Además, fue producto de un acuerdo que por tres meses trabajaron el Gobierno Nacional, los empresarios y los sindicatos, en representación de los trabajadores.” Nos afirma en reciente editorial del periódico El Tiempo que añade: “Este incremento constituye, sin duda, un esfuerzo histórico tripartito en medio del proceso de reactivación económica que viene experimentando el país”.

El hecho ha recibido comentarios positivos, pero se ha perdido en el espiral de la pérdida de capital político del gobierno y el ambiente efervescente de la campaña electoral. Sin duda, tanto el porcentaje como la forma como se llegó a él, en un ambiente de consenso y de búsqueda de soluciones, debería ser un acto que sume para contribuir al fondo de confianza que como país necesitamos fortalecer. Las discusiones alrededor de los impactos macroeconómicos de la medida deberían igualmente mantenerse en las fronteras de proteger la confianza que fortalezca el capital político y evitar caer en mezquindades tan propias de los ambientes tóxicos. Porque al final hay patrimonios que son de los ciudadanos y es una responsabilidad nuestra no dejar que se marchiten.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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