sábado 28 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

De recuerdos y futuro

Viendo mi viejo barrio pensé que me gustaría envejecer como él lo ha hecho, manteniendo una silenciosa dignidad, conservando su alegría...
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Columna de
Carlos Chaverra

Más de 40 años han pasado y el parque del barrio luce como antaño. Mejor aún, porque la nueva generación de vecinos lo ha engalanado de Navidad. Sus grandes árboles y flores reflejan cuidado y amor por su parque. “Pagamos todos una mensualidad y no falta el vecino que le agrega de su propio bolsillo bancas y juegos para los niños.” me dice mi hermano que aún vive en el barrio de mis padres.

Empecé a preguntar por mis amigos de infancia y, para mi sorpresa, algunos de ellos aún viven en allí. Historias de vida que trajeron alegrías y nostalgias a mi corazón. Muy temprano salí a caminar por mi viejo barrio y repase los buenos tiempos de juventud. Tiempos en que todos nos juntábamos en el parque a jugar básquetbol, el equipo que armamos, y el absoluto sentido de libertad de estar en la calle sin rejas ni celadores. Tiempos en que la amistad no se medía por apellidos, cargos o títulos. Tiempos en que la alegría no había sido secuestrada por los afanes de la vida.

Por casualidad me encontré con un amigo de niñez y pensé si el me vería tan viejo como yo lo veía a él. Mientras me comentaba su vida y la de amigos comunes del barrio, pensé en lo rápido que pasa la vida y los caminos de altos picos y oscuros valles que todos recorremos. “Te veo bien, mi hermano “y nos dimos un gran abrazo, que solo los amigos de barrio se pueden dar.

El camino del recuerdo me invitó a pensar en el futuro, en los sueños para el nuevo año. Viendo mi viejo barrio pensé que me gustaría envejecer como él lo ha hecho, manteniendo una silenciosa dignidad, conservando su alegría y dando cabida a nuevas vidas y retos. Quisiera también tener la resiliencia de mi viejo barrio que ha resistido los embates de la modernidad y el cambio y aún se mantiene vigente y vital a pesar de los años. Pero ante todo quisiera volver al parque de mi barrio el próximo año y sentir esta sensación de gratitud por la vida que hoy me abruma y que me impulsa a seguir tejiendo esperanzas y nuevos sueños. Un feliz 2020.

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