sábado 13 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Dignidad Cotidiana

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Columna de
Carlos Chaverra

“Hasta que la dignidad se haga costumbre” le dije a mi amigo que me pregunta sobre la posesión presidencial. Le comenté que esa frase pronunciada por la vicepresidenta Francia Márquez, al momento de su juramento, me había llamado la atención. No supe interpretar la reacción de mi amigo. Me quede pensando si su gesto de rechazo ante mi afirmación correspondía al del escepticismo, que acompaña las metas fallidas y los sueños inalcanzables o el rechazo, a que el candidato ganador no fue el de su predilección.

Excelencia, realce, gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Es la definición que nos presenta el Diccionario de la Real Academia Española de la palabra dignidad. Por otra parte, la palabra costumbre la define la Real Academia como manera habitual de actuar o comportarse, costumbre o práctica tradicional de una colectividad. Así mismo la frase nos invita a entender que la dignidad cotidiana, para que se vuelva costumbre no es algo que surgirá de la noche a la mañana, requiere un esfuerzo individual que sea tan evidente que se torne en practica habitual para todos o “todos y todas” utilizando el nuevo lenguaje incluyente hoy en boga.

Dignidad cotidiana no viene sola, la acompañan familia cercana como la confianza y la empatía. Hueso duro de roer ya que nos obliga a la humildad y la mansedumbre, aspiración difícil en una sociedad polarizada que aun valora las posiciones de fuerza y donde se ha renunciado paulatinamente al dialogo porque ello implica debilidad. Implica también la posibilidad de renunciar a paradigmas, acoger nuevas formas de pensar y actuar. Estamos hechos a la imagen de Dios, dicen los creyentes, con lo que tratar al prójimo como nos gustaría que nos trataran traería a la receta amor y misericordia lo cual pone a la dignidad en uno de los más altos objetivos a los cuales deberíamos aspirar.

“Una posesión que erizó la piel, que mostró rostros con ganas de cambio. Ahora, esperamos que se pase de símbolos a significados, y de discursos a ejecución”. Nos dice una crónica del día. Si logramos iniciar este camino en donde la dignidad se haga costumbre seguramente la travesía podrá hacerse más ligera y sus frutos más duraderos.

cchaverra@unab.edu.co

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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