sábado 30 de octubre de 2021 - 12:00 AM

El carro colombiano

Como consecuencia de la pandemia, se generó una escasez global de chips, que tiene a la industria atorada en las entregas de carros nuevos...
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Columna de
Carlos Chaverra

En la universidad no eran muchos los que tenían carro. Mi amigo Juan Manuel tenía un zastava blanco, préstamo de su papá, con el cual nos daba ocasionalmente aventones a los compañeros de grupo. Todos vivíamos descrestados del Dodge de la familia de Freddy, vehículo que en esa época se consideraba de lujo y, si en esa época hubiera existido el celular, seguramente sería candidato a “selfie”. También con Freddy salíamos a dar vueltas en un jeep Nissan que parecía un acorazado. Pero yo admiraba el Simca de Mario no por el modelo, sino porque fue el primer compañero que conocí que tenía carro propio. Para un joven analista financiero trabajando en un Banco era todo un símbolo de estatus.

En aquella época le apuntábamos a un préstamo con facilidades que otorgaba el banco y que constituía un anzuelo de enganche cuando nos contrataban. Nada más y nada menos que un préstamo para vehículo, primer símbolo de responsabilidad financiera y de progreso por una razón particular: los carros en esa época se valorizaban y créanlo o no su posesión implicaba un primer paso hacia la construcción de un patrimonio permanente. ¿Sueño dorado? Apuntarle a adquirir un Renault 4 Master con lo cual no solo se estaba “in”, sino que reflejaba una clara intención de volverse serio, ya que el amado Renault se consideraba el carro ideal para la familia.

“La razón de la ‘disparada’ de los carros usados y sus precios en Colombia se explica por varias razones que se dieron casi al mismo tiempo. En primer lugar, como consecuencia de la pandemia por el covid-19 se generó una escasez global de chips, que tiene a la industria atorada en las entregas de carros nuevos, al punto de que muchas marcas han tenido que retrasar lanzamientos de algunos carros, pues su tecnología depende de ese diminuto pero concienzudo elemento”. Nos dice la noticia aparecida en ‘El Tiempo’. “No creo que mucha gente en la industria creería que un carro de un año de antigüedad se pudiera vender a un precio superior que un carro nuevo de la marca equivalente” nos dice el periódico inglés ‘The Guardian’. Aunque volveremos a la normalidad en el mediano plazo, chévere pensar que volvimos a aquella época en que los carros representaban un ahorrito para cuidar.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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