sábado 17 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Emulando a Rafa

Pero apareció en el horizonte Rafael Nadal, su biografía la leí hace algunos años y narra lo que se ve. Un deportista integro, humilde y trabajador, respetuoso de sus contrincantes... un deportista digno de emular.
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Columna de
Carlos Chaverra

De pequeño me gustaba la lucha libre. Cada sábado en el Centro de Ferias y Exposiciones de Bogotá se presentaban las grandes “batallas” entre, por ejemplo, el Tigre Colombiano y La Momia o El Tapatío (que subía al ring con sombrero de charro mejicano) y El Psicodélico que hacia el papel de malvado. Siempre había una trama entre buenos y malos y no faltaba alguna tangana final en donde los amigos luchadores de ambos bandos se trenzaban en batalla y se juraban mutuos odios y venganzas con lo cual quedaba listo el escenario para futuros desafíos. Era la época de luchadores famosos como El Santo o Blue Demon “héroes” de la televisión y el cine. No era precisamente la mejor forma de educarme en valores y principios y si estaba buscando referentes para emular quizás no eran los mejores ejemplos sobre los cuales construir carácter e integridad.

Por fortuna ya más grandecito se me quito el embrujo y me fui animando a encontrar mejores ejemplos en otros deportes (¡fíjense ustedes hasta creía que la lucha libre era un deporte!). Fui interesándome en biografías y recuerdo haber leído en el colegio libros de atletas lejanos como Paavo Nurmi el “finlandés volador” que ganó nueve medallas de oro y tres de plata en los juegos olímpicos en distintas carreras de distancia o Jim Thorpe, el primer nativo americano que ganó medallas de oro en pentatlón y decatlón. Héroes de carne y hueso cuyos triunfos venían precedidos de sangre, sudor y lágrimas.

Ya más grande apareció el tenis y el primero que me tramó por sus gestas y su carácter taciturno fue el múltiple campeón Bjorn Borg. Leí que Agassi odiaba su deporte porque había sido impuesto a la brava por su despótico padre. La genialidad del rebelde McEnroe era objeto de mi interés. Pero apareció en el horizonte Rafael Nadal, su biografía la leí hace algunos años y narra lo que se ve. Un deportista integro, humilde y trabajador, respetuoso de sus contrincantes y que con su reciente triunfo en Roland Garros alcanzó el récord de su amigo Federer de 20 Grand Slams. Mucho va del Tigre Colombiano a Rafael Nadal. Me quedo con este último, un deportista digno de emular.

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