sábado 07 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Ética y estética

'La cantidad de agua extraída de los ríos y lagos para el riego, el uso doméstico y la industria, se duplicó en los últimos 40 años.

En los 30 años que transcurrieron después de 1950, se destinaron más nuevas tierras al cultivo que en los 150 años transcurridos entre 1700 y 1850, y en la actualidad, cerca de un cuarto (24%) de la superficie terrestre ha sido transformada en sistemas cultivados'. Diríamos que estas frases reflejan el progreso de la humanidad y la necesidad de la misma de dar bienestar a una población cada vez más creciente y a un consumidor más exigente.

Pero para nuestro pesar, eso no es así. Estas frases son apenas algunasde las muchas conclusiones que trae la Declaración del Consejo de Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, uno de los esfuerzos más notables realizados para analizar los cambios climáticos y de los ecosistemas. En últimas, concluye el estudio, nos estamos gastando más de lo que poseemos. Como seres humanos, no hemos sido realmente buenos mayordomos de la tierra.

Un grupo de empresarios nos reunimos en la Universidad de los Andes para escuchar a expertos exponer distintos temas alrededor del medio ambiente, sus retos y oportunidades. Ante tal panorama sombrío de los efectos del calentamiento global y del desbalance que hemos traído a la biodiversidad, tuvimos, como lo manifestó un participante, una sensación de culpa por no haber hecho lo suficiente en nuestras distintas actividades para impedir este deterioro del cual somos responsables en un gran porcentaje.

Dentro del debate que se armó, un asistente invocó la necesidad de la ética y la estética como atributos necesarios para que las políticas económicas, ambientales y de responsabilidad social- que en últimas son requisito para la sostenibilidad de cualquier sistema – lleven a que podamos explotar los recursos de una manera responsable y armónica.

En últimas, la ética, concebida no sólo como regla de comportamiento sino como el cumplimiento de una ley moral que trasciende a nosotros mismos y la estética, identificada como el regreso al uso de lo necesario y lo frugal en contrapeso al consumismo exacerbado, llevarán a que podamos crear una meta de bienestar en donde las reglas y las leyes que nos rijan tengan un soporte en el cual prevalezca lo moral sobre lo económico. ¿Difícil? Sí, pero necesario para no autodestruirnos.

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