sábado 30 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Honestamente razonadas

Palabras honestamente razonadas, es a lo que debemos aspirar en este mundo globalizado, cambiante y diverso en posiciones sobre lo que es lo correcto y lo moral. Esta afirmación iba dirigida a los graduandos de la clase del 2009 de la Universidad americana de Notre Dame.

El invitado especial a dar el discurso había sido objeto de gran controversia por sus posiciones sobre el aborto y la investigación de células madre contrarias a las de esta universidad de raíces y confesión católica. El ambiente alegre de graduación se había visto opacado por grupos que protestaban la presencia y la invitación que las directivas de la universidad habían formulado al presidente Obama. ¿Cómo hacer, les preguntaba el Presidente a los graduandos, para que posiciones opuestas pero honestas frente a problemas comunes que nos aquejan, puedan ser debatidas en un ambiente constructivo?
 
'Palabras honestamente razonadas' difícil frase de comprobar si tomamos por ejemplo nuestro debate político, en el que esta semana el honorable senador Benedetti tildó de payasos a los bautizados quíntuples (Peñaloza, Fajardo, Lucho, Mockus y Marta Lucía Ramírez) por pronunciarse en contra de la reelección.

 Luego, nuestro Senador se vio en calzas prietas para explicar en entrevista a RCN que el calificativo de payasos no quería decir lo que todo el mundo sabe lo que quiere decir. Mientras tanto, observamos que el escritor peruano Mario Vargas Llosa es detenido provisionalmente en el aeropuerto de Caracas porque no creen que las palabras que pueda expresar en su visita a Venezuela sean honestamente razonadas y el mundo se encuentra en vilo porque las palabras del presidente norcoreano -para algunos dudosamente razonadas- resulten ciertas y se decida a atacar a Corea del Sur con su arsenal de misiles, con lo que ello pueda implicar para la frágil paz entre las potencias.

'Palabras honestamente razonadas', un buen reto para nosotros que, aplicadas a nuestra cotidianidad, serviría, para aprender a escuchar con humildad y entender que dependemos los unos de los otros más de lo que nos imaginamos. Ojalá nos demos la oportunidad de creer que todavía hay buena fe en posiciones contrarias a las que defendemos. Esto creyeron las directivas de Notre Dame al invitar a Obama y, por la receptividad de los graduandos al final de su discurso, quedó la buena esperanza de que por lo menos las palabras honestamente razonadas merecen escucharse.

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