sábado 21 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

¿Imagen o realidad?

Duro para el ego aquello de saber que controlamos menos de lo que creemos y que dependemos de otros más de lo que quisiéramos.
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Columna de
Carlos Chaverra

Solamente imaginémonos. Imaginemos un mundo donde la armonía, equidad, cohesión social, conducta ética, un medio ambiente sostenible y una sociedad justa domine los pensamientos y las mentes de todos los lideres, empresas, gobierno y sociedad civil. Imaginemos líderes que trasladen estos ideales personales en prácticas de negocio standard. Imaginemos líderes que toman un interés personal y se comprometen emocionalmente con un mundo real que queremos crear.” La frase entró un poquito en reversa ya que para muchos de los asistentes su realidad en estos largos meses de pandemia había agotado toda capacidad de imaginación. La urgencia de la crisis había secado el sentido de visión.

Despertamos un poco de nuestro sopor al recordar que, al fin y al cabo, estábamos en una charla de liderazgo responsable en tiempos de crisis lo cual nos daba licencia para no solo imaginar mundos mejores sino retarnos a dejar nuestros vestidos de víctimas y ponernos ropajes de transformadores, una de las responsabilidades del líder. “Ser parte de la solución y no del problema” me susurró al oído mi vecino de silla.

“Cuando el mundo y la competencia esta rápidamente cambiando tu mayor enemigo no es el mundo ni el cambio sino una perspectiva reducida y tu mayor activo es una mente de principiante.” Fue otra de las frases con nos lanzó el expositor. “Claro, aprender y desaprender”, me dijo de nuevo mi vecino, al que no sabía si hacerlo callar o agradecerle el servirme de caja de resonancia. Duro para el ego aquello de saber que controlamos menos de lo que creemos y que dependemos de otros más de lo que quisiéramos.

“En un mundo fusionado, cómo nos comportamos, cómo operamos, cómo gobernamos y cómo nos relacionamos con las personas y las comunidades importa más que nunca. De aquí en adelante las empresas competirán con la generación de confianza, responsabilidad y creando y manteniendo profundas relaciones con sus grupos de interés afianzados en valores y verdades compartidas.” Mi vecino, en esta ocasión, se quedó callado, quizá le sucedió lo mismo que a mí: nos abrumó el saber que pasar de imagen a realidad demanda de nosotros la valentía de ser los líderes “que toman un interés personal y se comprometen emocionalmente con un mundo real que queremos crear”.

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