sábado 15 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Carlos Chaverra

Los Noventa

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Columna de
Carlos Chaverra

Cuando alcancé los 50 años pensé que ya había vivido lo vivible y que a partir de este hito ya podía descansar de angustias y afanes. De aquí en adelante habría más oportunidades de aportar experiencias, servir en vez de ser servido y huirle a los afanes del ego. Llegaron los sesenta y volví a pensar lo mismo, habían pasado 10 años y descubrí que mis objetivos de los 50 se habían quedado cortos, pero tenían un matiz nuevo: no se trataba de evadir lo que no me gustaba sino más bien aprender de ello. Hizo su entrada a mi vida algo que siempre había estado ahí pero que aparecía esporádicamente: el agradecimiento y su familiar cercano el contentamiento.

Más que reflexionar sobre lo que faltaba empecé a encontrar lo que llamé momentos de gracia. Una sonrisa, el sentido del deber cumplido, compartir con amigos, el valor de la empatía, la compañía de un buen libro, ya no estaban atrapados por la cotidianidad. Sitios por donde había pasado múltiples veces tenían algo nuevo que nunca había sabido apreciar. Hasta las dificultades se convirtieron en oportunidades para cultivar la evasiva humildad apaciguar el orgullo que no deja crecer y que hasta nos convence que el perdón no es posible. A los sesenta me entro el afán de calcular cuánto me quedaba de edad “productiva” pero descubrí que es un ejercicio estéril, nada mejor que vivir la plenitud del momento.

Pienso en todo esto cuando oigo el sonido del trío y la emoción trae lagrimas a mis ojos. Es una canción de cumpleaños que con tiple y guitarra suena celestial. Estamos en la celebración de los noventa de mi padre. Descubro que no soy el único conmovido por este sublime momento de gracia. Mis hermanos, mis hijos, se dejan llevar por el momento, las coplas de las canciones nos recuerdan lo que mi padre nos ha enseñado en todo este tiempo, su ejemplo de honestidad y resiliencia nos tiene a todos aquí rindiendo tributo a una vida de amor y dedicación a su familia. Añado entonces a mi reflexión que a los noventa quisiera estar donde él está ahora, feliz de estar con los suyos y conversando con su nieto de lo que va a hacer de aquí a cuando llegue a los 100.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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