sábado 20 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Mea culpa

Se estima que 9% de la población mundial trabaja más horas de las recomendadas, según la OMS.
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Columna de
Carlos Chaverra

En la tarde del 16 de noviembre, la plenaria del Senado aprobó en último debate el proyecto de ley que busca establecer el derecho a la desconexión laboral. Este proyecto permitirá a los trabajadores no recibir llamadas, mensajes de Whatsapp, correos electrónicos ni ningún otro tipo de comunicación relacionado con su trabajo por fuera de su horario laboral. De recibir alguna comunicación más allá de sus horarios, el empleado tendrá el derecho a responder hasta el día siguiente, al inicio de su nueva jornada laboral, sin que esto suponga acciones por parte de su empleador.” Confieso que al leer esta noticia aparecida en el diario El Tiempo sentí algo de culpa. No sé si por mi neurosis, inseguridad, tendencia al control o simplemente la terrible adicción al trabajo (por fortuna ya en remisión) no medía en esto de envío de mensajes y sin querer queriendo encontraba las horas más disímiles para enviar mensajes y organizar reuniones de trabajo.

Desde hace varios años la Organización Mundial de la Salud viene alertando a los países sobre la intensidad de la carga laboral y el peligro que eso genera en la salud de los trabajadores. En especial que una persona tenga más responsabilidades y por ello no pueda realizar otras actividades a las que debe dedicar tiempo como el ejercicio, cumplir los horarios de alimentación, la buena higiene de sueño y la diversión. Se estima que 9% de la población mundial trabaja más horas de las recomendadas, según la OMS. Seguramente con la pandemia esos números se han multiplicado y ahora con la nueva tendencia hacia el trabajo híbrido nos obligará a ser más imaginativos para cumplir con esta norma.

La verdad añoro los tiempos tranquilos donde no había celulares, hacíamos nuestros informes a mano, las secretarias eran unas duras en la mecanografía y nos obligábamos a ser sucintos en nuestras opiniones y concretos en nuestras acciones. Nos dábamos más tiempo para descubrir la amistad y conocer mejor a nuestros compañeros de trabajo. Sufrí en carne propia mi incapacidad de desconexión laboral y la mentira que nos hacemos pensando que la productividad se mide por horas oficina. Mejor invertir el tiempo en afianzar propósitos nobles que contribuyan a un bienestar que vaya más allá de nosotros mismos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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