sábado 13 de julio de 2019 - 12:00 AM

Momentos de fuga

al final no debemos renunciar a que nuestra Colombia se siga llenado de Nairos y Rigobertos y que tenemos con que aspirar a volvernos Nadales y Rogers.
Image
Columna de
Carlos Chaverra

Hace unos años, en un viaje por carretera por el Cesar, me di cuenta que en ciertas partes del camino mi copiloto levantaba su pulgar en señal de aprobación. Como no iba poniendo mucha atención, ya que veníamos conversando, solo me di cuenta más adelante que el “pulgar arriba” tenía unos destinatarios: los soldados del Ejército que custodiaban la carretera.

De ahí en adelante puse mucha atención y cada vez que nos los encontrábamos acompañaba a mi amigo en nuestra señal de aprobación, que siempre encontraba un saludo igual, con sonrisa incluida, por parte de nuestros soldados.

Al paso del tiempo la costumbre no se ha perdido y pienso que más que una costumbre es un reconocimiento a lo que las Fuerzas Armadas han representado y lo que han logrado en nuestro conflictivo país. En las encuestas de popularidad el Ejército era el que sacaba la cara por encima de las otras muy vapuleadas instituciones del país y con todo y que a veces suenan lejanos rumores de “voces de sable” nuestro Ejército se había ganado el mérito del “pulgar hacia arriba”.

Por eso duele en el corazón las recientes noticias de corrupción y posible renacer de los nefastos falsos positivos.

Sucede que la forma de enfrentar estos dolores del corazón es el de recurrir a momentos de fuga. ¿Por qué no mejor dedicar el tiempo a la Copa América y consolarnos que el equipo pinta bien para las eliminatorias? O sigámosle más bien la pista a Nairo, Egan y Rigoberto, en el Tour de Francia, donde se destacan por su enjundia y valor. Y ni se diga del ejemplo que nos da Rafael Nadal y Roger Federer, que se mantienen no solo vigentes a su edad y que, aunque han alcanzado todos los títulos, siguen siendo ejemplo de humildad y coraje. Y ahí tenemos a Farah y Cabal, que llegan a la final de dobles de Wimbledon cimentando sus resultados sobre una amistad y trabajo conjunto de años.

Después de estos “momentos de fuga” pienso que al final no debemos renunciar a que nuestra Colombia se siga llenado de Nairos y Rigobertos y que tenemos con que aspirar a volvernos Nadales y Rogers.

Así que ánimo, salgamos de los dolores del corazón.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad