sábado 30 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Momentos de victoria

Los cace-rolazos son un mo-mento de victoria, su voz es más potente que el saqueo de almacenes...
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Columna de
Carlos Chaverra

¿Cómo se come un elefante?” al ver mi cara de perplejidad ante su pregunta, mi amigo no tuvo más remedio que auto contestarse “a pedacitos”. Me quería decir que un problema complejo, aparentemente insoluble, debería ser abordado entendiendo todas sus partes componentes y que, una vez hecho este ejercicio, debería buscarse pequeñas soluciones o “momentos de victoria” que fueran creando un clima de confianza que condujeran poco a poco a la solución definitiva. Algunos dirán que el momento que pasa el país, que ha derivado en ya varios días de paro, es más que un elefante y requiere una cirugía de fondo antes de que el elefante se convierta en un peligroso dragón.

Pero quizás vale la pena hacer el ejercicio propuesto por mi amigo antes de lanzarnos al abismo de una constituyente. Si la propuesta del Presidente del Congreso de bajarse los salarios envía un mensaje de querer aportar a las afujías económicas del país, pues considerémosla un momento de victoria (aunque algunos afirmaran que la incapacidad de auto reformarse de nuestro legislativo es de por si un “doble-elefante”). ¿Por qué no aceptar los dos días sin IVA y beneficios para el empleo de jóvenes como un momento de victoria? ¿Muy poquito? ¿Podría ser más? Seguramente.

Que ahora resulta que cada una de las partes quiere sentarse por aparte con el Gobierno y no ser parte de una conversación nacional. Que el Gobierno está en el juego de divide y reinarás. ¿Por qué no considerar este un momento de victoria y canalizar las conversaciones a encontrar soluciones a problemas comunes que tengan un mayor impacto en nuestra sociedad?

Quizás el gran momento de victoria lo estamos creando sin darnos cuenta. El repudio a los violentos es un gran momento de victoria. La reivindicación de la protesta pacífica es un pilar de la democracia por maltrecha que ella este. Los cacerolazos son un momento de victoria, su voz es más potente que el saqueo de almacenes. Incluso el aparente “anonimato” de las protestas es un momento de victoria, saca del paseo a los oportunistas de turno. No es del todo loco el cuento de comerse el elefante a pedacitos. Ahora corresponde ver qué pedazo me corresponde a mí para ser parte de la creación momentos de victoria.

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