sábado 07 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Momentos Quirama

Académicos, campesinos, empresarios, gremios, guerrillas, autodefensa, militares, iglesia estu-vieron allí en Quirama.
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Columna de
Carlos Chaverra

Don José María Uribe Uribe y su familia, habitantes de la hacienda Quirama, muy posiblemente vieron a los Ejércitos del General Tomás Cipriano de Mosquera bajo los aguaceros de mayo, en 1863 en su paso de Rionegro a La Ceja. Los ejércitos venían de guardar la tranquilidad de los liberales que firmaron, el 8 de mayo, la Constitución que proclamaba la libertad de culto, de expresión, de asociación de un Estado federal, una Constitución para ángeles según palabras de Víctor Hugo. Ciento veintisiete años después, esta casa ya no como espectadora sino como protagonista acogió a un grupo de hombres que formuló una propuesta de Constitución para Colombia”. La casa antigua de Quirama es considerada patrimonio histórico y artístico de la nación y mantiene la tipología arquitectónica y los elementos originales de la antigua hacienda antioqueña. Se le dio el nombre Quirama en honor de un asentamiento indígena que significa encuentro.

Encuentro, un nombre apropiado para lo que allí se respira, tranquilidad y sosiego perfecto para la reflexión, acompañada con tinto mañanero que arropa el frío y trinos tempraneros que dan aún más color a los paisajes de verdes montañas. En sus pasillos fotos de históricos personajes y otra sorpresa. Aquí en 1997 un grupo de empresarios colombianos convocó a 43 colombianos de la heterogeneidad nacional a que se imaginaran cuáles podrían ser los caminos que tomaría Colombia en los siguientes 16 años y las consecuencias de cada uno de esos caminos. Cuatro escenarios planteados con nombres sugerentes: Amanecerá y veremos, más vale pájaro en mano que 100 volando, todos a marchar y la unión hace la fuerza. Académicos, campesinos, empresarios, gremios, guerrillas, autodefensa, militares, iglesia estuvieron allí en el sitio de encuentro, Quirama.

Me imagino a todas las personas que allí estuvieron con un tinto mañanero como el mío con el ánimo de construir país. ¿Qué pensaran hoy de sus esfuerzos? ¿Qué escenario se tornó en realidad? ¿Será que el escenario “unión hace la fuerza” es aún hoy posible? Me entusiasma pensar que personas tan disímiles se pudieron reunir en 1997 a soñar nuevos espacios de reconciliación. Necesitamos crear momentos Quiramas, espacios de encuentro, imposible que nuestra siguiente generación no encuentre Quiramas de paz. No dejemos acabar el tinto, extendamos su aroma.

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