sábado 04 de enero de 2020 - 12:00 AM

Nuestra mejor versión

Porque al final descubrimos que la mejor versión de nosotros mismos es la que no tiene que ver con nosotros, es la que apunta a dejar un legado para otros...
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Columna de
Carlos Chaverra

Sabemos que podemos ser más. Por eso pueden tener la certeza de que todos los días damos la mejor versión de nosotros mismos, para alcanzar la mejor versión de nuestro país”. De esta manera el Presidente nos invita en su alocución de año a contribuir a un mejor 2020. Similar invitación nos hicieron nuestros alcaldes y gobernadores en sus discursos de posesión. De alguna manera en estas primeras semanas del año todos nosotros queremos ser una “mejor versión de nosotros mismos”. Esto supone que ya hemos hecho nuestro autoexamen de los pro y contras del 2019, asunto difícil, especialmente cuando somos tan propensos a magnificar nuestros logros y ser tan esquivos cuando se trata de reconocer nuestros errores. Difícil ver el bosque de nuestras imperfecciones cuando estamos preocupados por el árbol de lo ajeno.

Leí que una ayuda hacia esa “mejor versión” es la de fijarnos una meta de hacer un pequeño esfuerzo (apenas un cambio del 1% alega el autor) en un hábito que consideremos debemos mejorar o cambiar. Lo importante es que este 1% sea continuo y regular ya que la persistencia en lo pequeño tiene más probabilidad de éxito que una gran meta que por su gran tamaño nos desaliente en las primeras de cambio.

¿Cómo arrancar en este 1%? Quizás desarrollando la habilidad de escucha. Posponer por unos minutos la urgente necesidad de tener siempre la razón. ¿Cuánta riqueza podríamos encontrar en nuestras relaciones si hiciéramos más preguntas y nos abstuviéramos un instante de creernos los dueños de todas las respuestas? Un corolario a este objetivo podría ser el no perder la capacidad de asombro, cultivar la curiosidad que tiene el corazón de niño y que sea esta la actitud que reemplace la prevención y dureza de espíritu que traen las dolorosas experiencias de la vida o las decepciones de las personas en que alguna vez depositamos nuestra confianza. Que nos importe menos hacernos vulnerables, en especial cuando se trate de propósitos nobles, que nos libremos del yugo del que dirán. Porque al final descubrimos que la mejor versión de nosotros mismos es la que no tiene que ver con nosotros, es la que apunta a dejar un legado para otros, es aquella que permanecerá cuando ya no estemos.

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