sábado 20 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Panela y bocadillo

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Columna de
Carlos Chaverra

“Arkéa descabalga a Nairo Quintana de La Vuelta a España. El equipo entiende que el corredor tomó tramadol por su cuenta y riesgo, motivo por el que le descalificó el Tour, y el colombiano alega que “no tiene la cabeza” para competir” nos informa el diario El País de España. “De la emoción a la frustración, a la negación y a la desazón”, agrega el diario. “Este ha sido el breve recorrido del colombiano en La Vuelta, en la que figuraba como uno de los ciclistas para tener en cuenta en el pelotón, pues quedó sexto en el pasado Tour para reivindicar al mundo que seguía de pie.”

Panela y bocadillo era la combinación mágica que decían hacia posible las hazañas de nuestros ciclistas colombianos en sus primeras incursiones en las carreras europeas. En aquella época no se hablaba de dopaje o sustancias prohibidas y mas bien el ciclismo apasionaba por aquello de la “sangre sudor y lágrimas”. ¿Quién no recuerda al Jardinerito de Fusagasugá con su rostro manchado de sangre y su camiseta de pepas rojas (que lo distinguía como rey de la montaña) de camino al triunfo en aquella etapa épica del Tour de Francia? Fabio Parra, Miguel Samacá, el cóndor Álvaro Pachón, Rafael Antonio Niño, Martin Ramírez, Alfonso Flores y por supuesto el gran Martin “Cochise” Rodríguez eran todos nombres por los cuales nos estacionábamos en las vías del país a ver pasar la Vuelta a Colombia. Nairo es uno de los modernos que junto con Egan Bernal hacen posible que el amor por el ciclismo no se pierda a pesar de la oscura época que nos trajo el tristemente célebre Lance Armstrong y su equipo que llevaron el engaño y el dopaje a su mayor nivel de corrupción.

Lamento lo de Nairo, siempre he creído que ha sido un tipo “de panela y bocadillo” y confío que salga bien de este trance. Al fin y al cabo, el ciclismo siempre se ha distinguido por sus deportistas humildes sin pretensiones de estrella, dispuesto siempre a darnos ejemplo de tesón, coraje y trabajo en equipo. Panela y bocadillo, un símbolo de nuestras raíces, de lo simple y el trabajo duro. Bueno recordarlo en esta época de la tecnología y las angustias del cambio.

cchaverra@unab.edu.co

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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