sábado 03 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Perestroika y Glasnost

Image
Columna de
Carlos Chaverra

Economía política creo que se llamaba la materia que en mi época universitaria traía siempre apasionadas discusiones en el aula. Nos ponían a contrastar las Riqueza de la Naciones de Adam Smith con El Capital de Karl Marx. Por supuesto en aquella época de revoluciones en Cuba y el boom latinoamericano alineado hacia la liberación de los pueblos, el pobre Adam Smith, representante del capitalismo y la mano invisible de mercado tenía todas las de perder. Alimentábamos también nuestro espíritu rebelde pasando tardes enteras escuchando música de Soledad Bravo y sus Cantos Revolucionarios de América Latina. Por supuesto nada que hacer ante las bondades de la economía planificada que hacia posible la tan ansiada equidad en contraste frente al capitalismo sin corazón de occidente. Aunque aparecían ya libros de disidentes famosos como Andréi Sakharov y el renombrado nobel de literatura Aleksander Solzhenitsyn y su Archipiélago Gulag, la Unión Soviética seguía siendo vista por muchos como la que surgiría victoriosa en la guerra fría con occidente y su exponente principal los Estados Unidos.

“Mijaíl Gorbachov” nos dice un reciente editorial del El Espectador acerca del líder fallecido esta semana “fue un alivio inesperado (y pasajero) para un mundo al borde del abismo nuclear. En 1985 llegó de manera inesperada a dirigir la Unión Soviética, Con sus 54 años, Gorbachov había visto un imperio en decadencia y no en Occidente, como decían todos sus antecesores, sino en su propio territorio. Tomó entonces la decisión valiente de reformar lo que parecía inamovible, abrir su país, acercarse al resto del mundo y apostarle a la paz”. Con Gorbachov perestroika y glasnost se convirtieron en palabras de referencia y esperanza. Con la perestroika Gorbachov busco la descentralización de los controles económicos y por medio del glasnost se abrieron las puertas a la critica de funcionarios de gobierno y una mayor libertad para diseminar información.

No sé si gracias a Gorbachov las discusiones de mi época universitaria se hubieran podido dirimir a favor a Adam Smith. El capitalismo, aun con todos sus logros, tiene el gran pecado de la iniquidad, pero el mundo hoy si es diferente gracias al coraje de este líder que enfrento al establecimiento con valentía. Un espejo para el liderazgo de hoy.

cchaverra@unab.edu.co

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad